Disfrutar de la vida de una manera simple

Peregrinaje“Dios mío,
hazme saber cuál será mi fin,
y cuánto tiempo me queda de vida;
hazme saber cuán corta es mi vida” (Salmo 39:4 TLA)

Como todos sabemos, los Salmos contienen una belleza literaria y espiritual que debe de ser entendida desde su contexto histórico y por su puesto aplicada a nuestro momento actual,  todos los escritos compilados en los Salmos son una colección de Fe que expresa la relación que tuvo el pueblo de Israel con el Eterno. El Salmo 39, del cual en esta oportunidad pretendo compartir algunas notas prácticas, es atribuido a David y pertenece a lo que muchos estudiosos le llaman la colección Yavista (Salmo 1 al 41), recordemos que este primer grupo de Salmos es una sección pre-exílica y la más antigua, no obstante,  en este Salmo podemos encontrar el corazón de un hombre que agobiado por la transitoriedad de la vida expresa sentimientos y pensamientos profundos que nos pueden ayudar a reflexionar a nosotros también. Veamos algunos elementos prácticos que nos pueden ayudar a disfrutar el peregrinaje por esta tierra:

Practicar la piedad en un mundo malvado

Actualmente vivimos en un mundo que busca el placer a toda costa, el énfasis y el esfuerzo de las personas se centra en la búsqueda de la realización personal e individual, los valores del mundo nos enseñan que no debe de importarnos la situación de los demás en detrimento de nuestro bienestar personal. Ante esta realidad podemos escoger entre el vivir como viven los malvados y egoístas o vivir piadosamente procurando siempre que nuestro caminar diario traiga gloria a Dios. Con mucha seguridad puedo afirmar que una vida piadosa nace en la entrega incondicional y sincera a la voluntad de Cristo, a su Palabra, a sus preceptos y mandamientos. Por ende caminar piadosamente implica conocerle, disfrutarle, servirle y glorificarle con nuestra forma de vida la cual debe también reflejar su carácter para que los malvados sean confrontados con nuestra luz. El salmista se propuso lo siguiente:

“Yo me había propuesto cuidar mi conducta y no pecar con mis palabras, y hasta taparme la boca en presencia de gente malvada” (vrs.1)

Restaurar relaciones dañadas mientras tenemos el regalo de la vida

Que saludable seria poder tener una porción del sentir del Salmista, en él había  una conciencia profunda de la brevedad de la vida; la muerte tarde o temprano cumplirá su rol, para el creyente en Cristo será un medio para el inicio de una vida eterna, para aquel que niega, rechaza a Dios y vive perdidamente será un vehículo con dirección hacia la condenación eterna; pero más allá de estas realidades, quiero que reflexionemos en nuestras relaciones con nuestra familia, hermanos y amigos, ¿Necesitamos reparar una relación rota? ¿Necesitamos reconciliarnos con alguien? ¿Hemos dañado a alguien o alguien nos ha dañado? ¿Qué podemos hacer? Bueno, es sencillo, seamos restauradores, tomemos la iniciativa valientemente para abrir conversaciones de restauración, abramos nuestra alma al perdón así como el Cristo resucitado nos perdonó de nuestra maldad y nos arropó con su amor incondicional. Si la vida es tan corta, breve y pasajera pues entonces valdrá la pena enmendar, reparar, reconstruir o restaurar aquello que nos condena a una vida de culpa, miseria y condenación.

“Así que guardé silencio y no dije una sola palabra. Pero eso no me ayudó en nada, pues mi angustia era mayor: ¡el corazón me ardía en el pecho! Mientras más pensaba en esto, más frustrado me sentía; al fin abrí la boca y dije: Dios mío, hazme saber cuál será mi fin, y cuánto tiempo me queda de vida; hazme saber cuán corta es mi vida”  (vrs.2-4)

Aprovechar el maravilloso regalo de este momento y reorientar el rumbo de nuestros deseos

El mejor momento para empezar es hoy, una vida tan pasajera debe de ser el escenario para que Dios nos use como sus instrumentos en esta tierra, lamentablemente muchos llamados discípulos de Cristo se revuelcan en el fango del materialismo y avaricia (herencia de la caída de Adán), hasta el mismo ejercicio del ministerio de la predicación se ha convertido en una rentable opción para generar dinero y engordar las vidas miserables de aquellos que se hacen llamar ministros.  Según Juan 2:16 hay tres tipos de tentación: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida”, la Biblia también dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (I Juan 2:15). La vida misma de nuestro Señor Jesucristo fue un ejemplo viviente de oposición al concepto del materialismo, los falsos e hipócritas ministros predican sobre como estar bien, alcanzar el éxito y tener todas las cosas que nuestra carne desea, pero Cristo nos enseñó el principio de sacrificar todas las cosas para poder ser dignos discípulos, un buen ejemplo lo encontramos con aquel joven rico a quien Jesús miró con cariño, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme. (Mar.10:21 DHH).

“Me has dado una vida muy breve, ¡tan breve que no es nada para ti! ¡Nadie dura más que un suspiro!  Nuestra vida es pasajera; de nada nos sirve amontonar riquezas si al fin y al cabo otros se quedarán con ellas” (vrs.5-6)

Mirar a Dios, exponer a él nuestra causa y esperar en su voluntad

Este elemento trata sobre la confianza plena en Dios, todo lo que necesitamos en esta vida se encuentra en sus manos, en él está la vida, la salvación, la misericordia, la libertad, la gracia, el perdón. Teniendo sus promesas podemos descansar y entender que sus pensamientos y sus planes son de bien para nosotros (Jer. 29:11), aún cuando nos sintamos angustiados o aturdidos podemos tener fe en su palabra y saber que él está trabajando en nuestra vida y cumplirá lo que a determinado en nosotros. Job entendió esto en el contexto de una prueba muy dura: “Pero él es firme en sus decisiones, ¿quién podrá disuadirlo? Siempre lleva a cabo sus proyectos” (Job.23:13 BLPH).

“Siendo esto así, Dios mío, ¿qué es lo que puedo esperar? ¡En ti he puesto mi esperanza! Líbrame de todos mis pecados; ¡no dejes que esos necios se burlen de mí! Yo he guardado silencio, no he abierto la boca; ¡nadie puede pedirte cuentas de lo que decides hacer! Deja ya de castigarme, pues tus golpes me aniquilan. Tú castigas a la gente y corriges su maldad; destruyes como polilla lo que ellos más valoran. ¡Nadie dura más que un suspiro! (vrs.7-11).

Buscarle con sentido de desesperación y urgencia

El Salmista tenía la esperanza de tener un poco de alegría en medio de un mundo malvado, perverso y egoísta. Al observar lo que está sucediendo a nivel mundial, me refiero al incremento incesante de la crisis global podemos entristecernos muy rápido y hasta decepcionarnos, ¿Por qué hay tanta maldad en la tierra? ¿Por qué los seres humanos se odian a sí mismos, ya sea por diferencias raciales, políticas, sociales o creencias religiosas?  ¿Por qué hay tanta violencia, inseguridad o pobreza? ¿Por qué sufren los justos y parece que los ricos están blindados contra el mal? Estas preguntas son reales y desconcertantes, no obstante debemos reconocer que estamos en un momento histórico muy terrible, las murallas en nuestra sociedades a nivel mundial necesitan ser restauradas,  se necesitan hombres y mujeres de Dios que se pongan en la brecha, nuestro país mismo necesita obreros aprobados que usan con precisión la palabra de verdad. Por lo tanto debemos de despertar a nuestra realidad, entender,  discernir los tiempos en los que estamos y caer de rodillas para poder disponernos a ser instrumentos de restauración.

“Dios mío, oye mi oración, escucha mi queja, no desatiendas mi llanto. Para ti soy un peregrino; estoy de paso por esta vida, como mis antepasados. Ya no me mires así, y antes de abandonar este mundo dame un poco de alegría” (vrs.11-13)

Palabras finales:

Quiera el Señor que a través de su palabra podamos pensar profundamente en la transitoriedad de esta vida, y que el producto de la tarea de auto-análisis, reflexión en la verdad de Dios y en nuestro momento histórico nos hagan entender y discernir los tiempos para poder levantarnos y disfrutar del peregrinaje hacia nuestra tierra prometida.

2 comentarios

  1. es impresionante reconocer que la vida es corta pero mas impresionante es auto analizarnos para saber que si lo que hacemos con nuestra vida le damos la gloria a Dios.
    interesante tema y reflexión teológica.

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