Las pasiones que se pierden se reemplazan 

EL

“Vuelvan a mí, hijos descarriados —dice el Señor—,
y les sanaré el corazón extraviado” (Jer. 3:22 NTV)

Haciendo una síntesis de diferentes conceptos o definiciones podemos entender que la palabra pasión proviene de un término latín (patior) y encierra la idea de una emoción intensa, un sentimiento fuerte que se sufre internamente, encierra también el tener un extremado y elevado entusiasmo o interés por algo, este algo puede ser una persona, un objeto o incluso una causa; en este sentido el concepto de pasión influye de manera extensa en nuestra voluntad y motivación para emprender un determinado proyecto individual o colectivo.

El siguiente artículo por lo tanto, tiene el propósito de identificar  algunas de las pasiones que se pierden cuando consciente o inconscientemente descuidamos nuestra relación con Cristo; cuando esto sucede cometemos el horrendo pecado del remplazamiento, cambiamos el oro por la hojarasca, cambiamos la verdad por la mentira, cambiamos el reino de los cielos por el reino de las tinieblas, cambiamos la originalidad por la imitación  y finalmente nos condenamos a nosotros mismos a ser reproducciones baratas de lo que realmente Dios ha planificado que seamos. Veamos entonces algunas de las pasiones que se pierden y se reemplazan cuando descuidamos nuestra relación con Cristo:

  1. Primero: perdemos la pasión por la intimidad y la sustituimos por la religiosidad y el legalismo

A esto le llamo cumplir con el ABC, cuando pensamos en que si cumplimos con los requerimientos institucionales de nuestra corporación o concilio podemos ganarnos el favor de Dios, es decir, si cumplo con las normativas que me exigen es posible que Dios este contento y hasta orgulloso de mi persona, al pensar de esta manera nos convertimos en una especie de fariseos hipócritas contemporáneos tratando de agradar al hombre antes que a Dios mismo. La secta de los fariseos trataba de cumplir con rigurosidad la ley mosaica, dejando de lado la justicia verdadera, la fe real y la misericordia genuina hacia los vulnerables de su época.

  • ¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes. ¡Guías ciegos! ¡Cuelan el agua para no tragarse por accidente un mosquito, pero se tragan un camello! (Mat.23:23-24 NTV)

¿Qué era lo más importe que estaban descuidando los religiosos de la época de Jesús? Era la relación con el Eterno, es fácil reemplazar la intimidad con Cristo por la religiosidad y el legalismo. Jesús les reprendió duramente, entre las expresiones que él  uso para confrontarlos tenemos:

  • “Fariseos hipócritas”
  • “Por dentro estáis llenos de robo y de injusticia”
  • “Fariseos ciegos”
  • “Sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”
  • “Coláis el mosquito, y tragáis el camello”

Si hemos descuidado nuestra relación con el Eterno, volvámonos a él y nuestra alma tendrá  descanso, rompamos con la religiosidad y el legalismo ya que ambos son perfectos y astutos individuos que buscaran siempre apagar o destruir nuestra comunión con Dios, al suceder esto, estaremos lejos de ser discípulos compasivos, seremos insensibles al sufrimiento de los más débiles.

  1. Segundo: perdemos la pasión por el evangelismo y lo sustituimos por el activismo

Estar lejos de Cristo nos convierte en activistas del evangelio, hacemos muchos esfuerzos pero obtenemos pocos resultados, muchas de las iglesias contemporáneas están llenas de actividades que no hacen más que desviar a la iglesia del objetivo primario de la adoración y la evangelización local y global. Todas las actividades que están fuera del propósito divino nacen en mentes carnales, es muy fácil planear eventos, estrategias humanas carentes de vida y de fundamento en la Palabra, se imitan programas o proyectos que han funcionado en otros contextos, se realizan eventos sociales, para charlar diplomáticamente sin tocar temas en los que no haya convergencia o simpatía, se procura la tolerancia en detrimento de la exposición contundente de la verdad de Dios.

Ya no hay evangelismo personal o casa por casa, en Hechos 5:42 leemos que los primeros creyentes se reunían incesantemente todos los días en el templo y las casas, para enseñar y predicar a Jesucristo. La exposición bíblica desde las esquinas de las calles o desde los parques ha disminuido, sencillamente porque se ha llegado a creer que eso ya paso de moda o que no es aplicable a nuestro contexto (hablo en el contexto de los países abiertos al evangelio); hay escases de evangelistas como Felipe, Jonathan Edwards, Juan Wesley, Charles Spurgeon o Dwight L. Moody;  pero hay abundancia de payasos amadores de sí mismos que convierten el púlpito en el lugar para hacer shows, hacer reír a los oyentes o dar terapias motivacionales; ¡Qué lejos estamos de los antiguos evangelistas!. Se cuenta que cuando Jonathan Edwards predicó su histórico sermón “pecadores en manos de un Dios airado” (1741) muchos de los oyentes se agarraban de las columnas del edificio gitando ¡Me voy al infierno! Ahora por el contrario los oyentes desean sermones de diez minutos que no dañen la sensibilidad de nadie y si es posible se le paga al expositor para que predique lo que los oyentes quieren escuchar y no lo que Dios necesita confrontar.

  1. Tercero: perdemos la pasión por la Biblia y la sustituimos por peligrosas corrientes teológicas

Muchos caen en la tentación de sustituir la Santa Palabra de Dios por seminarios, charlas, conferencias y muchas otras cosas más, Dios determinó para su pueblo desde el principio que sus mandamiento deberían de ser el fundamento de todo el desarrollo de la vida y la misión. Hace poco un ministro de respeto me hacía ver que el desafío apologético actual de la iglesia de Cristo no tiene que ver necesariamente con las creencias de las religiones o sectas que rodean a la iglesia en diferentes partes del mundo, sino más bien que desde adentro de la misma comunidad evangélica mundial están saliendo los más grandes herejes, apóstatas y hombres engañadores que hacen desviar al pueblo, tristemente existe una fatal ignorancia de las Sagradas Escrituras, cuando las Escrituras se ignoran es más fácil ser atrapados por las corrientes erróneas. Necesitamos urgentemente volver al texto sagrado para poder estar firmes y presentar defensa de nuestra fe (1 Pedro.3:15). El salmista decía: ¡Tanto amo tus enseñanzas que a todas horas medito en ellas! Siempre están conmigo, y me hacen aún más sabio que mis enemigos y mis maestros. (Salmo 119:197 TLA).

  1. Cuarto: perdemos la pasión por el servicio a los pobres y lo sustituimos por la búsqueda de nuestro propio bien

El reconocido político, científico e inventor de EE.UU Benjamín Franklin dejo la siguiente frase: “Existen dos pasiones que siempre han marcado las acciones humanas: el amor por el poder y el amor al dinero”. Cuánta realidad podemos encontrar en esta frase, ni aún como iglesia podemos escapar de esta realidad. Conozco un par de iglesias cuyos presupuestos anuales servirían para impulsar la evangelización mundial o el envío de obreros a campos no alcanzados; pero como la visión de Dios se ha perdido, el dinero se canaliza para satisfacer las necesidades y altas exigencias de muchos creyentes, los cuales en vez de pensar en las multitudes sin Cristo que se pierden, piensan en estar rodeados de glamour y confort en sus lugares de reunión, entiéndase esto por estar contentos y felices en un lugar de reunión que tenga buena música, buen sonido, buenos cantantes, buenos oradores o conferencistas y si el lugar puede tener una excelente estética y comodidad pues será mejor para poder  disfrutar de la “vida cristiana”.

La pasión por Cristo nos impulsara a tener pasión por los más desprovistos y con menos oportunidades, con el poder de las finanzas de muchas iglesias se podrían hacer cosas maravillosas en contextos donde la predicación del evangelio requiere una estrategia de impacto comunitario. En fin, donde esta nuestro tesoro estará nuestro corazón; que nuestro tesoro sea Dios y nuestro corazón este con los pobres y vulnerables que nos rodean para que así podamos mostrar el amor y cumplir la ley de Cristo.

Palabras finales:

Ve y anuncia a gritos este mensaje a Jerusalén. Esto dice el Señor: “Recuerdo qué ansiosa estabas por complacerme cuando eras una joven recién casada, cómo me amabas y me seguías aun a través de lugares desolados” (Jeremías 2:2 NTV) Dios desea y anhela profundamente estar con nosotros en la intimidad de una búsqueda sincera. A través del profeta Jeremías, Dios le recuerda a su pueblo esa pasión que mostraron hacia él y que tristemente a lo largo de la historia fueron perdiendo hasta sustituir al Santo de Israel por las deidades paganas de la época. Si nosotros le hemos dejado, le hemos olvidado o le hemos sustituido, arrepintámonos y volvamos a su senda antigua ya que él nos sigue anhelando celosamente. ¿Acaso piensan que las Escrituras no significan nada? Ellas dicen que Dios desea fervientemente que el espíritu que puso dentro de nosotros le sea fiel. (Stg.4:5 NTV)

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