¿Debe la iglesia preocuparse por sus pastores?

Familia Mayangna en Bosawas

“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Timoteo 5:17)

Recuerdo que hace muchos años de camino al occidente en mi país iba escuchando una discusión entre dos cristianos ya muy adultos, el uno le decía al otro que el verdadero pastor llamado por Dios no tenía que tener vehículo propio, no tenía que tener casa propia porque su ciudadanía estaba en los cielos, además tenía que vivir en condiciones de pobreza porque este era signo de humildad. En otra oportunidad platique con un pastor de muchos años de ministerio el cual me compartió que en sus tiempos cuando fue llamado al ministerio le toco iniciar una iglesia debajo de un árbol y con ningún centavo en la bolsa, ya que esa era la forma en la cual los lideres superiores se dedicaban a abrir nuevas iglesias, llevaban a los obreros a los pueblos y los dejaban a la buena de Dios.

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En estos dos ejemplos vemos dos maneras de percibir o entender lo que implica dejarlo todo por la causa de Cristo, el primero es un creyente que propone una vida totalmente aislada de todo aquello que puede asociarse con lo material. El otro ejemplo es una denominación que entiende una vida de fe por medio de un abandono total en la provisión de Dios sin que esto necesariamente implique un plan para el inicio de una nueva iglesia.

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En la actualidad y dependiendo de cada contexto existen diferentes maneras de hacer ministerio pastoral, existen pastores que han iniciado iglesias sin tener una plataforma de sostenibilidad para sus familias y los costos han sido extremadamente elevados, me refiero a grandes hombres de Dios que entregaron todo su tiempo a la feligresía pero se olvidaron de construir paralelamente el futuro de su familia y como consecuencia muchas familias fueron destruidas. También existen pastores que atienden la congregación pero que a la vez tienen que desempeñar alguna actividad remunerada para poder llevar el pan a la mesa de sus familias.

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En todo caso pienso que cada denominación debe de apegarse a la Biblia para establecer la mejor dinámica en la plantación de iglesias y el sostenimiento de sus obreros. Creo que mandar pastores a las montañas en condiciones inhumanas solamente para inflar las estadísticas y presumir de crecimiento en número de iglesias no es justo ni mucho menos bíblico. Al seguir procediendo de esa manera lo que de seguro va a incrementar es el número de obreros retirados, frustrados y en abandono.

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Nuestro buen amigo y héroe del Bosawas Panor Dx quien se encuentra trabajando fuertemente en la selva de Nicaragua pastorea una pequeña comunidad de creyentes quienes tienen diferentes limitantes para sostener a la familia pastoral, no obstante, los creyentes participan proveyéndole a la familia pastoral por ejemplo las primicias de ganado, compartiendo parte de la cosecha, animales de granja; además el pastor en ayuda de sus hijos mayores se auxilia de su bote de madera para poder ganar un poco de dinero extra.

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Sin bien es cierto muchos creyentes en la actualidad se oponen rotundamente a que el pastor trabaje a medio tiempo o utilice alguna buena estrategia o habilidad para generar ingresos. El punto es que una buena parte de los creyentes de las iglesias son altamente irresponsables en sus deberes cristianos, se olvidan de que las familias pastorales están constituidas por personas de carne y hueso. Las familias pastorales tienen deberes ministeriales que cumplir pero también tienen derechos y necesidades que deben de ser suplidas.

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Creo que en el caso de las denominaciones se puede echar un vistazo a aquellas que han sido más efectivas en los procesos de plantación de nuevas iglesias. Vuelvo y repito en decir que lo más importante no son los números o estadísticas, si no la obediencia a la Biblia. Algunas denominaciones como dije anteriormente enviarán a los obreros en nombre de la fe en condiciones inhumanas y el costo seguirá siendo alto. Otras serán mucho más metódicas en la elaboración e implementación de planes de expansión del evangelio, en todo caso la Biblia debe de ser el árbitro para proceder en obediencia a Dios.

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La iglesia por su parte es responsable de sostener a las familias pastorales, tal sostenimiento debe de ser en todas las áreas de la vida de sus pastores y familia. A través de este pequeño artículo pretendo concientizar sobre todo a la iglesia local en esta magna tarea de cuidar a sus pastores y estar pendientes de las necesidades diarias de sus familias. Para ello quiero dejar seis preguntas que pueden ayudar a la iglesia local a identificar su compromiso y su responsabilidad de cuidar a sus pastores.

1. ¿Cuenta la familia pastoral con un seguro médico o de vida?
2. ¿Conoce la iglesia la situación real de la salud de sus pastores y familia?
3. ¿Cuándo fue la última vez que la iglesia envió a sus pastores a un chequeo médico general?
4. ¿Permite la iglesia un periodo prudente de vacaciones durante el año para la familia pastoral?
5. ¿Si los pastores tuvieran una emergencia, existe un fondo destinado para ayudarles?
6. ¿Ha elaborado la iglesia un presupuesto real para suplir las necesidades de la familia pastoral?

• Alimentación
• Vestuario
• Hospedaje
• Transporte
• Teléfono
• Internet
• Estudios
• Salud
• Vacaciones
• Viáticos

Palabras finales:
Es mi oración constante que la iglesia como un cuerpo de misericordia y compasión pueda volver a la Biblia y tomarse el tiempo para reflexionar en el tema del cuidado de la familia pastoral. Nuestros pastores son regalos de Dios para la iglesia y para nuestras sociedades y no podemos hacer más que reconocer su loable labor y dignificar sus vidas a través de nuestro apoyo en todas las áreas. Y no olvidando nunca lo que la Biblia dice:

  • “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (Hebreos 13:17)
  • “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gálatas 6:6)
  • “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros” (1 Tesalonicenses 5:12-13)
  • “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:14)

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