¿Cuándo llegará mi príncipe azul?

“Entrégale a Dios tu amor,
y él te dará lo que más deseas” (Salmo 37:4 TLA)

Primero quiero partir de tres realidades bíblicas que toda señorita cristiana debe de comprender y sobre todo creer.
• Primero: tú eres valiosa e importante para Dios (1Ped.2:9).
• Segundo: Dios tiene planes de bien y prosperidad para ti (Jer.29:11).
• Tercero: las decisiones acertadas serán una plataforma para triunfar en tu vida y cumplir así el propósito que Dios tiene para ti (Jn.16:13).
Dicen algunos entendidos en la materia que para el joven, la atracción entra por la vista pero en cambio para las señoritas si el joven pretendiente no goza de un buen puntaje en su físico puede conquistarla echando mano de una elocuente y sutil forma de enamorar a través de palabras dulces y de un trato amable. Sea cierto o no, la verdad es que dentro de nuestras iglesias existen muchos jóvenes casanovas quienes controlados por los deseos de la carne han jugado con los sentimientos de muchas señoritas quienes endulzadas por las buenas palabras han perecido en las garras de tales lobos rapaces vestidos de oveja.

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Pienso en que el tema del noviazgo debe de ser analizado dentro de cada contexto cultural, teniendo como fundamento lo que la Biblia dice, ya que ésta no está casada con ninguna cultura en particular, si no que por el contrario es supra cultural. En el mismo contexto judío existía una manera muy singular de llevar a cabo la etapa previa al matrimonio. Los judíos concebían el noviazgo como una etapa previa al casamiento que debía ser llevada a cabo con santidad para poder entrar en el matrimonio en pureza.

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Otro ejemplo un poco similar en algunos países asiáticos es que los matrimonios son arreglados por los padres sin existir necesariamente el consentimiento de las partes. La familia de la joven pretendida es la que tiene más desventajas ya que sus padres tienen que pagar la dote a la familia del joven. Este fenómeno generalmente conlleva a la ruina y pobreza de la familia de la joven. Otro fenómeno en algunos países de Asia es que los padres de un joven adulto pueden pedir una niña desde muy pequeña para ser reservada para el matrimonio. En incontables veces hemos encontrado hombres adultos o de muy avanzada edad con sus jóvenes esposas, muchas de ellas parecen no haber alcanzado ni siquiera los quince años. Casi nunca hemos visto una sonrisa en el rostro de estas jovencitas.

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Habiendo escrito lo anterior, quiero compartir algunos sencillos consejos para aquellas señoritas que están considerando darle el “SÍ” a alguno de sus tan urgidos pretendientes.
1. No fijarse en un incrédulo (2 Corintios 6:14-15). Porque esto puede debilitar su relación con Cristo, o comprometer sus principios. Muchas jóvenes en las iglesias oran de la siguiente manera: “Señor permite que Robin sea mi esposo, úsame como un medio para que él te conozca y se convierta a Cristo”. Esa vieja manera de pensar ya sabemos que casi no funciona. Las chicas que se embarcan en ese pensamiento mesiánico terminan lejos de Dios y cambiando pañales desechables a media carrera universitaria. ¡No puede ser!

2. Definir el tipo de pareja de acuerdo al tipo de visión que se tenga. Por ejemplo pueden existir distintas proyecciones para cada señorita.
• La que tiene una proyección altamente profesional
• La que tiene una proyección de negocios o emprendedurismo
• La que tiene una proyección de ministerio laico dentro de su iglesia
• La que tiene una proyección de ministerio pleno doméstico (dentro de su país)
• La que tiene una proyección de ministerio pleno foráneo (fuera de su país, como por ejemplo visión de salir al campo misionero)
En este sentido, cada señorita debe de identificar el tipo de proyección con la cual se identifica y crear ese perfil en oración acerca del tipo de joven con el cual quisiera pasar el resto de su vida. En nuestras iglesias ha pasado de todo ¿No es cierto? Por ejemplo existe la chica de buenos modales y de buenos principios que se enamora del joven vago sin metas ni propósitos. Por otro lado tenemos a la chica “espiritual” que se enamora del joven mediocre y sin compromiso con Dios que va de vez en cuando a la iglesia. También existe la señorita que tiene una alta proyección ministerial y se enamora de un joven cristiano que no tiene vocación al ministerio. Muchas de estas relaciones llegan al matrimonio y terminan con la frustración y amargura de la chica, quien sacrificó su vocación ministerial por una decisión alocada. Existe también la chica cristiana que no tiene ningún interés en el ministerio pleno pero es una muy buena cristiana y se enamora del joven pastor; si ambos se equivocan y se casan naturalmente todo será traducido en frustración para ambas partes.

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Ahora bien, en el plano general nada está escrito en piedra, tengo muy buenas amigas que han tomado decisiones en la voluntad de Dios, algunas de ellas tienen una alta proyección profesional y se han casado con amigos míos que desarrollan un ministerio laico dentro de sus iglesias locales y que tienen una proyección de emprendedurismo. El resultado ha sido muy interesante y de mucho éxito. Ellos sirven a Dios en sus iglesias locales y disfrutan y combinan sus profesiones o habilidades aunque estas sean totalmente diferentes entre ambos.

3. ¡Guarda tu corazón porque es un mal consejero! El noviazgo ideal debe de tener algunos aliados muy determinantes: la opinión de tu familia, la opinión de la iglesia, la opinión de los líderes y pastores, la opinión principalmente de Dios. es muy fácil llevarse por las emociones y sentimientos del momento. ¡Cuidado con el corazón!

4. Entregarse a la oración para la búsqueda de la voluntad de Dios. Ante esto existen tres preguntas básicas que pueden servir de filtro a la hora de decidir, las preguntas son: ¿Esta relación va a glorifica a Dios? ¿Me está ayudando esta relación de noviazgo en mi crecimiento espiritual? ¿Tengo paz en mi corazón con esta relación? Responder estas preguntas sencillas en la intimidad de nuestros tiempos de oración puede ser de gran ayuda. Jesús dijo: “Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá” (Mat.7:7 TLA)
Palabras finales:
Casarse es como tomar un camino sin retorno o como ir a una isla desconocida sin boleto de regreso. Claro que en el caso de ir a una isla te puedes regresar nadando pero te pueden devorar los tiburones o corres el riesgo de ahogarte. Esta es a mi criterio la segunda decisión más importante de la vida y la cual te puede bendecir o te puede destruir por completo; por lo tanto creo que vale la pena tomarse el tiempo para someter tu voluntad a los designios de Dios y buscar su ayuda ilimitada. Dios tiene planes perfectos para tu vida y seguramente en sus planes esta darte el regalo maravilloso de una familia para que puedan servirle de una manera especial. Quiero decirte con todo mi corazón que puedes estar segura en descansar en su providencia. El nunca falla y siempre llega a tiempo.

…Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto

(Rom.12:2 TLA)

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