Dos caminos para leer la Biblia: ¿Cuál preferimos?

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“Mientras llego a visitarte, sigue leyéndoles la Biblia a los miembros de la iglesia, y no dejes de animarlos ni de enseñarles” (1 Tim.4:13TLA)

Muchos comentaristas dicen que dentro de la iglesia cristiana no existe una cultura de lectura de la Biblia. Entre las razones más comunes que pueden existir se encuentran:
• Piensan que es un libro aburrido y difícil de entender
• Piensan que es un libro cuyo acceso está limitado a los ministros
• Piensan que no es la palabra de Dios
• Piensan que no poseen el tiempo suficiente para dedicarse a su lectura

Sea cual sea la razón para no valorizar el texto sagrado podemos decir que en realidad no existe una cultura o un hábito de lectura dentro de nuestras iglesias, es por tal razón que existe mucho analfabetismo bíblico y poca capacidad para exponer la verdad de Dios en una sociedad pluralista y posmoderna. Brevemente quiero presentar dos caminos utilizados para leer la Biblia el primero es el tradicional y más común entre el pueblo cristiano, el segundo debería de ser la base de una cultura de lectura.

1. La lectura de la Biblia al servicio de mis necesidades

En este sentido la lectura de la Biblia se condiciona por las necesidades del momento, es decir, cuando tenemos una necesidad de cualquier tipo procedemos a buscar un pasaje de la Biblia que se ajuste a esa necesidad en particular y lo aplicamos. Esta forma de lectura lleva implícito el riesgo de convertir a la Biblia en una esclava de nuestro estado de ánimo o de nuestra situación emocional del momento privando al texto de hablarnos desde su interpretación contextual; en otras palabras se usa como una terapia para nuestros males o problemas; esto sin duda no es del todo negativo pero para darles un ejemplo muy simple es como si fuéramos a un buen restaurante y nos conformáramos como el poquito de caldo que sirven como entrada dejando de lado el plato fuerte por el cual hay que esperar un poco más.

2. La lectura de la Biblia desde una base contextual
Para poder disfrutar de esta forma de lectura debemos de invertir tiempo y esfuerzo en crear una cultura, personal, familiar o eclesial que permita el acercamiento al texto sagrado de una forma mucho más amplia. En esta forma de acercarse al texto, el lector se convierte en siervo de la Biblia y no viceversa. Esta lectura tiene la ventaja de ubicar el pasaje en su contexto inmediato dándonos el panorama real de lo que Dios quiso comunicar a su pueblo. Sería muy productivo para nuestro crecimiento espiritual esforzarnos por adquirir la cultura de una lectura contextual. La primera lectura debería de complementarse con segunda. Podemos tomar la iniciativa ahora mismo, ya que mientras dejemos de crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios estaremos muy limitados en todo nuestro desempeño ministerial.

“Todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle cómo debe vivir” (2 Tim.3:16 TLA)

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