Un tal llamado choque cultural 

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“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” (Pr.3:5-6 NVI)

Desde las aulas de la universidad escuchaba con frecuencia sobre el famoso choque cultural, la idea que tenía al respecto creaba el cuadro de un estado de lucha entre las diferencias culturales a las que se enfrenta o se expone cualquier persona que experimenta el cambio de domicilio, por ejemplo de un país a otro. He tenido la oportunidad de hablar con muchos amigos que han tenido que emigrar al extranjero en busca de mejores oportunidades para poder salir adelante ellos y sus familias. Muchos de ellos me han compartido lo duro y angustiante que se puede volver estar compartiendo una pequeña pieza de alquiler con otras personas para ahorrar un poco de dinero mientras se trabaja de arduamente, supe de alguien que durante dos años no vio la luz del sol ya que para poder obtener más dinero tomó tres trabajos diferentes, ¡Sorprendente!
Los entendidos en la materia aseguran que el choque cultural no genera la misma reacción en todas las personas que dejan su lugar natal para hacer hogar en una cultura totalmente diferente. Depende de muchos factores, entre esos factores se encuentra la personalidad de cada persona y la forma en que esta reacciona o responde a los cambios, por otra parte depende también del nuevo lugar al cual se cambia para vivir. A continuación hago un pequeño resumen de las opiniones al respecto de las etapas del choque cultural.
1. Etapa de la luna de miel:

se caracteriza por el entusiasmo, la euforia y la enorme expectativa por lanzarse a las calles con nuestra cámara a descubrir el desconocido país y a capturar con nuestro flash todo lo que parezca interesante. La duración de esta etapa es relativa y como lo dicen los expertos dependerá del individuo y del nivel de distancia cultural a la que se expone.

2. Choque cultural:

esta etapa se produce en gran parte por las limitantes que el obrero de campo enfrenta en cuanto a los procesos de comunicación con las personas. Todo lo que antes generaba entusiasmo y encendía el espíritu aventurero del obrero ahora puede parecer aburrido y poco interesante, aparte de ello se empieza a experimentar soledad y frustración. La tensión por aprendizaje del idioma local puede aumentar los sentimientos o pensamientos negativos.
3. Ajuste:

luego de haber batallado con el choque cultural puede empezar el proceso de adaptación o integración, el cual puede ser lento o rápido dependiendo de la voluntad del obrero en ser amigo de este proceso. El reto mayor en esta etapa es aprender a controlar los sentimientos o pensamientos negativos sin caer en una actitud pesimista o fatalista.

4. Aislamiento:

esta etapa es un poco difícil ya que luego de estar tratando de llevar de la mejor manera nuestro proceso de adaptación de pronto nos damos cuenta que nuestros seres amados como familia y amigos se encuentran lejos de nosotros. De pronto tenemos ansiedad por saber cómo esta nuestra familia. Los expertos recomiendan al momento de llegar al campo tomarse el tiempo para construir relaciones interpersonales con personas locales y otros extranjeros que se encuentren en el país. Las actividades sociales, deportivas, espirituales y culturales son determinantes para minimizar el impacto en esta fase.

5. Tolerancia:

en esta fase el obrero terminando aceptando o acostumbrándose a la forma de vida en la nueva cultura, la clave en esta etapa es comprender que la nueva cultura tiene elementos positivos y negativos y que por lo tanto hay que aprender a vivir en medio de ambos, la asimilación de esta verdad ayudará mucho. No se trata necesariamente de tolerar las cosas negativas si no de tener un sano juicio acerca de las diferencias.
6. Choque de retorno:

esta es la fase en donde el obrero tiene que enfrentar el proceso de readaptación a su cultura, los expertos aseguran que puede enfrentar de nuevo un choque cultural en su retorno al país natal. Uno de los sentimientos frecuentes es la desorientación y la inseguridad. Los actores claves en esta fase son la entidad enviadora y todas aquellas personas que conforman el círculo relacional del obrero.

Finalizo escribiendo que en el contexto de la obra misionera transcultural cada lugar tendrá sus propios desafíos, no importa si estamos haciendo ministerio en la china o en el polo norte, cada lugar demandará una actitud correcta de parte del obrero. Lo esperanzador siempre será que Dios tiene cuidado de sus hijos y él sabe ayudar en los momentos de necesidad. De manera que la iglesia de Cristo no debe detenerse en la ejecución de todas aquellas tareas concernientes a la obra misionera; compartir el evangelio es un privilegio invaluable pero tal privilegio requiere una disposición constante a la obediencia y a dejar que Dios conduzca el proceso ¿Estamos dispuestos?

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