Acoso delincuencial dentro de la iglesia

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“Pero el Señor Jesucristo les dará una firme confianza y los protegerá del mal, porque él siempre cumple lo que dice” (2 Ts.3:3 TLA)

Debo de decir que este es un tema preocupante para muchos de nuestros hermanos. Se sabe de muchos buenos creyentes que actualmente están siendo extorsionados a manos de las pandillas, algunos de ellos se resistieron atreviéndose a desafiar a los delincuentes y acabaron sepultados, incluyendo grandes siervos de Dios. Existen muchos puntos de vista en cuanto a la forma en la cual se tiene que proceder ante una situación de extorción, a continuación presento algunas de esas maneras en las que muchos de nuestros consiervos enfrentan esta forma de terrorismo social:
1. Esteban: él es un ministro del evangelio que profesa una fe ferviente e inquebrantable ante las circunstancias adversas. Ante las amenazas de las pandillas ha decidido llegar hasta las últimas consecuencias a fin de no darle ni un solo centavo a los pandilleros. Los pandilleros han amenazado asesinarlo a él y a sus familiares, sin embargo Esteban está resuelto y aferrado a su fe en que Dios es su escudo, su protector y que nada le pasará. El pensamiento de Esteban es que “Dios es su protector y su escudo y que aunque ande en valle de sombra y muerte no temerá mal alguno”

2. Felipe: él es un ministro un poco diferente a Esteban, ambos son hombres de Dios con un ministerio muy fructífero y con la evidencia de una fe sólida; sin embargo Felipe ante las amenazas insistentes de los delincuentes ha tomado la decisión de abandonar la iglesia que pastorea y huir hacia otro lugar en donde su familia deje de ser asediada y atormentada por las amenazas. El pensamiento de Felipe es que “el sabio ve el mal y se aparta”

3. Carlos: él es un pastor exitoso que manifiesta una sólida convicción en la protección divina. Luego de recibir una llamada de parte del pandillero amenazándolo a él y a su familia, Carlos ante las amenazas del delincuente procedió con enojo y en el nombre de Jesús discutió exhortándolo enardecidamente al arrepentimiento y a no meterse con los siervos de Dios. El pensamiento de Carlos es que hay que tener confianza en Dios pero que también hay que proceder por medio de las instancias judiciales pertinentes.

4. Juan: él es un pastor de mucha experiencia y de mucho éxito en el trabajo comunitario, su reacción luego de los intentos de extorsión fue generar un dialogo con los extorsionistas a fin de llegar a un acuerdo sobre el propósito de las amenazas. Luego de tener algunas charlas con algunos cabecillas fue imposible llegar a algún acuerdo, por lo que el pastor accedió a entregar semanalmente una suma de dinero a causa de la seguridad, la de su familia y la de los hermanos de la iglesia.
Luego de conocer las reacciones de los pastores anteriores, nos podemos plantear las siguientes preguntas:

  • ¿Quién fue el que actúo mucho más apegado a la Biblia?
  • ¿Será correcta la actitud desafiante de Esteban al no estar dispuesto a ceder? ¿Y qué, si Esteban aún con su enorme fe es asesinado?
  • ¿Cómo reaccionaría la familia o la iglesia si él muere a manos de los pandilleros? ¿Crearía esto una crisis de fe en la feligresía? ¿Será que Dios no fue capaz de protegerlo y honrarlo por confiar plenamente en él?
  • En cuanto a Felipe ¿Cómo interpretaría la iglesia el hecho de que él decida huir y por lo tanto abandonar el ministerio? ¿Será etiquetado Felipe como un ministro cobarde y falto de fe? ¿Será etiquetado como un hombre sabio que tomó la decisión correcta?
  • En el caso de Carlos ¿Será lo más correcto combinar su confianza en Dios con la confianza en las entidades judiciales? ¿Qué podría pensar la iglesia y sus compañeros de ministerio? A lo mejor pudieran decir sus colegas de ministerio que él es un pastor que antepone su confianza en el hombre antes que a Dios.
  • En el caso de Juan ¿Será lo más correcto ceder a las amenazas y dar dinero santificado a los criminales? Pudiera ser que sus líderes se enojen con él por estar poniendo dinero sagrado en las manos del diablo.

***

¿Quién tiene la razón? ¿Cuál actitud o reacción debería de ser un modelo para aquellos que enfrentan esta asfixiante situación? ¿Cuál es entonces la mejor forma de actuar ante el problema de las extorsiones?

Primero quiero establecer que cada caso tiene sus propias variantes. De manera que una respuesta simple y esperanzadora para nuestros hermanos que sufren pudiera ser:

  • Primero: reconocer la soberanía de Dios sobre todas las cosas o eventos que suceden alrededor de nuestra vida. Absolutamente nada de lo que suceda esta fuera del control divino, de estarlo, entonces sería un Dios limitado en sus atributos y simplemente no sería Dios.
  • Segundo: su palabra debe de estar en nuestro corazón, podemos estar seguros que el honrará a aquellos que creen y son hacedores de ella (Stg.1:22) Y si al practicar su palabra los eventos que sucedan se escapan de nuestra lógica humana podemos interpretar que su voluntad siempre es buena perfecta y agradable (Rom.12:2)
  • Tercero: siendo nuestra vida una habitación de su Espíritu Santo, y manteniendo una relación fresca, permanente y de dependencia plena en él, podemos tener la total certeza en que él sabrá dirigir a sus hijos en este tipo de situaciones. Escondidos y aferrados al poder de la oración nuestros hermanos que sufren este problema deberán preguntarle a Dios cual es la mejor decisión a tomar. Puede ser que Dios les dirija a mantenerse firmes en la fe y no ceder ante las amenazas, o puede ser que Dios les oriente a cambiarse de domicilio o a tomar otras medidas. En todo caso, quienes le aman con todo su corazón serán ayudados por él en todas las cosas.

Acá dejo los siguientes versículos para meditar:
• Sabemos que somos de Dios, y que el resto de la gente en el mundo está dominada por el diablo. (1 Juan 5:19 TLA)

• Mi Dios, la roca que me protege, mi escudo, el poder que me salva, mi más alto escondite, mi más alto refugio, mi salvador. ¡Me salvaste de la violencia! Tú, Señor, eres digno de alabanza: cuando te llamo, me salvas de mis enemigos. (2 Samuel 22:3-4 DHH)
• El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre. (Salmos 121:7-8 NVI)

Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. (Ef. 6:11 NVI)

• Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. (Ef. 6:12 NVI)

• Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su justificación viene de mí —declara el Señor. (Is.54:17 LBLA)

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