Así vivimos el terremoto que mató a mas de 9,000 personas en Nepal

Estación de bomberos en la capital

Relato de nuestra experiencia el día del terremoto en Katmandú


Cielo del 25 de abril de 2015, día del terremoto

Los 30 minutos antes del terremoto de 7.9

Este día nos encontrábamos en casa con mi esposa y mi pequeña de 3 años. A la hora que se produjo el terremoto nos encontrábamos en la segunda planta de un edificio de cuatro niveles. A las diez de las mañana nos preparábamos para salir del apartamento e ir a uno de los supermercados de Katmandú para comprar los alimentos de la semana. Mientras nos encontrábamos aún en la cama, Sofía veía su caricatura favorita: “Peppa Pig” en su Tablet, simultáneamente mi esposa y yo navegábamos en el Internet. En eso se nos llegaron las 11:00 am. El día se veía muy normal y el cielo estaba despejado y con un color celeste intenso. De pronto empezó en leve movimiento que en la medida que pasaban los segundos se convirtió en algo catastrófico e inimaginable.

Casa al lado de nuestro apartamento
Casa al lado de la nuestra

Reacción inmediata  

Recuerdo que nos levantamos como locos de la cama, lanzamos las computadoras, mi esposa empezó a gritar de forma angustiante ¡Salgamos! ¡Salgamos! ¡Está temblando! ¡Agarra la niña! ¡Agarra la niña! Lo primero que hice fue tomar muy fuerte y apretar a mi pecho a Sofía, puse mis manos en su cabeza y mientras tratábamos de mantenernos en pie con muchas dificultades, mi esposa intentó abrir una de las cuatro puertas para poder salir del edificio. Mientras el edificio se movía con violencia mi esposa intentaba abrir la segunda puerta la cual desgraciadamente se entrampó, yo le gritaba: ¡Abrí! ¡Abrí! ¡Apúrate! ¡Apúrate! ¡Apúrate! Ella continuaba luchando por abrirla sin éxito alguno,  al no poder hacerlo le pego una fuerte patada y la puerta de madera se logró abrir. La violencia del movimiento fue tan grande e indescriptible que de manera milagrosa pudimos bajar corriendo los 16 escalones de la segunda planta del edificio. Al correr recuerdo que veníamos rebotando en las paredes y gritando con mucha angustia,  mi esposa corría delante de mí para abrir las dos puertas faltantes.

Saliendo del edificio

Mientras bajábamos las gradas, sentí literalmente la misma sensación del accidente casi mortal que habíamos tenido unos meses atrás. En mi mente solo pensé ¡El edificio caerá y moriremos! Ese pensamiento me llenó de paranoia mientras lográbamos salir por la cuarta puerta. Al salir al patio del apartamento el caos incremento ya que la casa de nuestro lado se había derrumbado completamente dejando una nube de polvo de más de quince metros de altura. Estábamos como locos porque la tierra no dejaba de moverse y veíamos los viejos edificios de nuestros vecinos a punto de caer. Mi esposa logró abrir con dificultades el portón principal del edificio. Nuestros vecinos gritaban, una chica de nuestro edificio cayó golpeada e inconsciente, sus padres trataban de socorrerla entre gritos de angustia y confusión.

Como pudimos logramos llegar casi de arrastras al patio del vecino de enfrente; la tierra se seguía moviendo con agresividad y furia, nos tiramos al piso de cemento junto a las demás personas y empezamos a encomendar nuestras vidas y las de las personas a Dios. Solo mencionar el nombre de “Jesús” constantemente podía traer calma en ese momento.

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Desde nuestra ventana

Los últimos segundos del terremoto

A nuestro lado se encontraban dos chicas de Estados Unidos y nuestros vecinos de Nepal, todos permanecíamos en el piso mientras este terminaba de moverse en forma de gelatina. Fue una sensación  muy aterrorizante y a la vez difícil de expresar con palabras. Mi esposa estaba temblando, Sofía estaba muda y yo estaba extremadamente nervioso y aterrado por lo que acabábamos de experimentar, en mi mente me decía: “Era cierta la predicción del terremoto”. Seguidamente cuando la tierra dejó de moverse, nos levantamos y corrimos descalzos unos diez metros junto con las personas del vecindario hacia un patio que daba un poco de seguridad. Todos los que logramos llegar nos agrupamos en círculo y tratábamos de asimilar lo que había ocurrido; muy pronto al lugar llegaron unas 150 personas. Las mujeres seguían llorando sin parar, algunos ancianos fueron evacuados rápidamente y otros sacaron porciones de marihuana para calmar los nervios. ¡Era un caos total! Luego de estar agrupados durante una o dos horas, el cielo se puso oscuro y las amenazas de lluvia se hicieron presentes. Sofía estaba muy confundida y Dina con un poco de dolor ya que del golpe que le había dado a la segunda puerta se había lastimado dos dedos de su pie, un poco de sangre corría pero gracias a Dios no fue nada grave.

 

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Con nuestro s vecinos justo después del primer terremoto

Volviendo al apartamento por provisión   

Al ver la amenaza de la lluvia decidí con mucho temor regresar corriendo como loco al apartamento para sacar algunas cosas necesarias para pasar la noche. El primer retorno que hice, no lo puede completar ya que a medio camino las fuertes réplicas empezaron a venir. La nube de polvo no terminaba de desaparecer y de pronto veo que mis vecinos estaban terminando de sacar a una anciana soterrada junto a unos niños y otra mujer. Regresé entonces al apartamento tomé abrigos, zapatos, el celular y un poco de semillas de almendra que teníamos reservadas para el “supuesto terremoto”. Recuerdo que al entrar a la casa no podía concentrarme en lo que necesitaba y mis manos temblaban. Finalmente luego de tomar lo necesario, regresé al patio de los vecinos y tratamos de contactarnos con nuestros amigos latinos que estaban fuera de casa. Gracias a Dios todos habían sobrevivido, pero tristemente no nos imaginábamos la mortandad que había sido producida en otras partes de Katmandú.

Refugio provisional enfrente de nuestra casa

Una tarde que se hizo eterna

Las siguientes horas no nos movimos del lugar, seguíamos allí junto con nuestros vecinos y amigos, los extranjeros se abrazaban y empezaban a llorar constantemente. ¡Fue un cuadro muy sensible! Sofía se durmió en los brazos de su mami  y mientras tratábamos de tener calma empezamos a planear a donde pasaríamos la noche. Emocionalmente estábamos quebrados, mi esposa seguía nerviosa y yo trataba de poner mis pensamientos en orden sin éxito alguno. El encontrarnos con nuestros amigos latinos fue muy alentador para todos, juntos procesamos lo ocurrido y solo el hecho de conversar ayudo a cada uno a estar más tranquilo. Después de unas cuatro horas las personas empezaron a crear carpas en los patios para pasar la noche, nosotros optamos por irnos a la cancha de basquetbol de una escuela cerca de nuestro apartamento por lo que tuve que regresar a casa para preparar un equipaje de emergencia.

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Junto otros extranjeros pasamos 4 noches en este campamento

4 días en el campo de refugiados

Ese día sábado 25 de abril a las 4:00 pm nos instalamos en el campo de refugiados junto con unas 150 personas, la mayoría de Estados Unidos, Corea, Nepal y nosotros quienes conformábamos un grupo de 7 latinos. El primer día en el campo de refugio las réplicas seguían viniendo y con ellas el pánico en todos los presentes, las personas trataban de abastecerse con comida y agua, algunas mujeres lloraban en el hombro de sus esposos, los niños muy inquietos y confundidos por lo que había pasado. Creo que esa noche muy pocos pudimos dormir. Al escuchar las primeras noticias  la preocupación y la tristeza aumentaron. Junto con mi esposa no terminábamos de asimilar lo que había pasado. Fue triste y devastador saber  que miles de personas se encontraban sin vida bajo los escombros. Los siguientes tres días fueron vividos a un nivel de adrenalina muy alta, el pensamiento de un nuevo terremoto nos mantuvo muy nerviosos y tensos; ninguna noche fue posible descansar plenamente ya que todo tipo de ruido era interpretado como un nuevo sismo.

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Jóvenes desconcertados leen las noticias un día después del terremoto

Caos en la ciudad de Katmandú

El caos se incrementaba debido a las noticias que se hacían llegar por la radio, cada persona se encontraba con su oído pegado a sus celulares o radios de baterías escuchando las malas noticias. Yo traté de ir rápido a buscar dinero en los cajeros pero no fue posible si no hasta el tercer día, la electricidad estaba cortada, el internet fallaba mucho y era complicado estar en comunicación con nuestros familiares. Los mercados estaban cerrados, en las calles se escuchaban las sirenas de las ambulancias y la gente tratando de movilizarse para ir a buscar a familiares soterrados. ¡Fue realmente entristecedor todo lo que vimos!

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Familia busca refugio en un campo abierto

Tristeza y conmoción

Luego de la cuarta noche decidimos regresar a casa y tratar de mantener la calma así como también descansar un poco; la quinta noche nos dormimos a las tres de la madrugada, nuestra pequeña se despertó a las 2:00 am y nos pidió comida. Sus preguntas más constantes han sido: Papi, ¿verdad que nuestra casa no se calló porque tenía pegamento? ¿Cuándo nos vamos ir para la casa? ¿Qué está pasando Papá? ¿Por qué se calló esa casa Papi? “Papi, yo no quiero dormir aquí (campamento), regresémonos a casa”. Todas estas preguntas han rebotado en mi mente cada noche, ha sido una experiencia muy difícil para todos. Al caminar por las calles de la capital y ver sufrimiento hemos sentido el corazón quebrado al ver a las personas que se encuentran devastadas física y emocionalmente; es por eso que en la medida que hemos podido nos hemos acercado a nuestros vecinos para ofrecer un poco de ayuda como alimentos y ropa. Nos da tristeza porque sabemos que eso no es suficiente, sin embargo no podemos ser indiferentes a la realidad que muchos están enfrentando.

Escombros cerca de nuestra casa

¿Cómo está la capital de Nepal?

Hoy salimos a caminar a los alrededores de nuestra casa, el panorama que observamos es desolador y triste, Nepal está herido de muerte, la capital está agonizando emocionalmente;en las calles podemos ver muchas personas durmiendo en los patios de sus casas, el semblante de las personas es de preocupación e incertidumbre, aunque en medio de esta realidad muchos han retomado sus actividades diarias para ganar un poco de dinero. En las calles ya hay algunas ventas de verduras o pequeños mercados abiertos. Muchos extranjeros y personas locales abarrotan los pocos supermercados para comprar agua y comida. Todos estamos conscientes de que la crisis apenas ha empezado.

Comprando alimentos en medio de la crisis nacional

 ¿Nos vamos de Nepal o nos quedamos? 

Esta es una pregunta que la hemos discutido con nuestros amigos, familiares y sobretodo en oración. Salir de Nepal en estos momentos no es tan fácil, el aeropuerto se encuentra con mucho tráfico, hay personas desesperadas por salir, muchos han tenido que esperar para tomar su vuelo. El gobierno pronostica el incremento de la crisis, epidemias, escasez de agua, alimento y medicina. Si las cosas empeoran en la capital consideraremos movernos a un lugar a 200 kilómetros de Katmandú, lo que más nos preocupa es mantener la salud de nuestra pequeña. Mientras tanto junto con nuestros amigos latinos ya estamos haciendo planes para poder aliviar un poco la situación de algunas familias que están a nuestro alcance.

Rodeados de mucho dolor y del sufrimiento de las personas, nos despedimos de ustedes y les enviamos abrazos. Gracias por estar pendientes de lo que está sucediendo en Nepal.

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Familia y niños ven su casa destruida después del primer terremoto de 7.9

Ciudad de  Katmandú

Primero de Mayo de 2015

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3 comentarios

    • Gracias amigo por leer el Blog,
      Lo mas importante es resaltar la existencia, la soberania y el poder de Dios para habernos guardado de esa tragedia. Abrazos, y saludos a tu esposa y a tus pequeños hasta los yunais—

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  1. esta muy triste toda esta historia amigo,gracias a Dios tu y a familia estan bien , le pido a Dios que les de fuerza para salir de esta cituacion. que es muy dificil,bendiciones

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