¿Cómo podemos responder al sufrimiento de las personas?

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Escombros, terremoto en Nepal, 2015

Esta pregunta precisamente surgió después del terremoto que experimentamos en Nepal y que trajo un luto superlativo a una sociedad pobre y en un camino pedregoso hacia el desarrollo. Mientras veía los rastros de la destrucción en los alrededores de nuestro vecindario pensaba acerca de la interrogante y trataba de encontrar respuestas simples. Acá les comparto algunas de las formas en las que creo que usualmente  podemos reaccionar al sufrimiento de otros

Con indiferencia y egoísmo

Cuando somos indiferentes al sufrimiento de las personas,  lo que en el fondo estamos reflejando es nuestro egoísmo. Muchos actuamos en base el siguiente pensamiento mezquino: “mientras yo y los míos estemos bien, no me importa lo que le pase a los demás” La Biblia dice: “Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo” (1 Cor.10:24 NVI)

Con enojo

Actuar con enojo ante el sufrimiento de los demás implica tener la idea que las personas sufren porque se lo merecen. Es mas muchos de nosotros antes de pensar en cómo poder ayudar  a las personas elaboramos la “teología del juicio”, esta puede ser una forma sutil de querer evadir nuestro rol como servidores de Dios. El sentir de Cristo no fue de enojo ante el sufrimiento de las personas, por consiguiente la Biblia nos exhorta: “La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse…” (Fil.2:5-6 NVI)

Imitando el camino de Cristo

 Cristo a través de su vida y de su obra se identificó con los más vulnerables, con los excluidos sociales; de ninguna manera actuó con indiferencia y con egoísmo, por el contrario él dijo: “Padre, ¡cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero que no suceda lo que yo quiero, sino lo que tú quieres” (Luc.22:42 TLA) Podemos ver entonces que nuestro Señor Jesucristo estuvo dispuesto de dejar de lado sus intereses para poder restaurar a los demás y abrir la puerta de salvación al perdido. Por otro lado podemos ver que Cristo no actuó con enojo ante las necesidades de los sufrientes, si no que actuó con compasión. “Y al ver las multitudes, se compadeció de ellas; porque estaban extenuadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor” (Mat.9:367 RV1977)

Palabras finales:

podemos continuar con el reduccionismo de MISIÓN limitando su concepto a la idea de desarrollar siete o más cultos por semana, o podemos ser esa comunidad de restauración que decide imitar el ejemplo de Cristo de vivir un evangelio con expresiones reales de lo que significa “ser sal y ser luz”. Si decidimos como iglesia imitar al gran Maestro desarrollaremos nuestro mejor culto caminando en las aldeas y buscando oportunidades prácticas para dar a conocer el amor de Dios a través de la Proclamación y el servicio desinteresado a los que se encuentren abatidos como ovejas sin pastor.

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