“Nuestras aventuras aventureras”

Un día de estos, conversando con Dina a eso de la una de la mañana, empezamos a recordar algunas aventuras que pasamos durante nuestro tiempo de viajes. De pronto me sugiere:

-¿ Por qué no escribes nuestras “aventuras aventureras”? Fue así como nació este breve artículo

¿Quieren conocer algunas de las “aventuras aventureras” que vivimos algunos meses atrás?

Estambul
Estambul

¡Dormidos en Estambul! ¿Dónde está la nena?

Vencidos por el cansancio de nuestro viaje de Centro América a España (12 horas), y luego 4 horas más desde Madrid hasta el país de las barbas largas y los turbantes. Entre los cientos de personas de todo el mundo que corrían como locos de un lado a otro en el inmenso aeropuerto de Turquía, nos quedamos sin un lugar para descansar; como pudimos, buscamos nuestra puerta de embarque y nos tiramos a descansar en el suelo helado de Turquía.

***

Nuestras fuerzas estaban acabadas, todo lo contrario había pasado con Sofía, quien luego de haber enfrentado valientemente sus anteriores horas de viaje y que a la vez había disfrutado de un buen descanso durante el vuelo, ahora se encontraba con sus baterías recargadas y listas para liberarlas. Agotados en extremo, nos dormimos en contra de nuestra voluntad, quizás, providencialmente después de un tiempo (no sabemos cuánto), nos despertamos de una manera enérgica, como si nuestro subconsciente nos hiciera un grito interno: -¡Busca a la nena! ¡apresúrate!, ¡despierta dormilón! -Al despertarnos, gritamos desconcertados al ver que nuestra pequeña no estaba a nuestro  lado.

***

– ¿Y la niña? ¿Dónde está Sofía? ¡Se fue, desapareció! – Nuestro ritmo cardíaco se disparó, nuestro cuerpo empezó a sudar helado y no sabíamos que hacer, las historias sobre la inseguridad de las mujeres en Asia y en los aeropuertos vinieron como dardos de fuego a nuestra mente. Queríamos llorar, gritar, correr y buscarla pero la inmensa multitud de personas hacia menguar nuestras esperanzas. Ese frío helado que sentimos esa tarde en el aeropuerto de Estambul, jamás lo olvidaremos.

***

Luego de salir corriendo desesperados, vemos a lo lejos una familia de India con Sofía de la mano, ellos al igual que nosotros estaban de seguro buscando a los padres de la nena o algún oficial de seguridad para entregarla. Realmente vimos la mano protectora de Dios en esa  experiencia. ¡Nunca más volvimos a dormir en un aeropuerto!

Una anécdota con un español en el aeropuerto de Bruselas

Belgica
Aeropuerto de Bruselas

Perdidos y con poco tiempo corriendo despavoridos en el aeropuerto de Bruselas, el viaje de India se había retrasado como una hora y el tiempo para abordar la otra conexión de Bruselas a Madrid se nos estaba acabando. Buscando las pantallas para identificar nuestra puerta de embarque, solo teníamos 30 minutos para encontrarla, nuestra lógica nos decía que habíamos perdido el vuelo.

***

Subimos dos veces por las mismas gradas eléctricas para hacer el check-in y someternos a los controles de seguridad, de pronto vemos que el mismo oficial nos empieza a hacer preguntas sobre nuestro equipaje, yo me vuelvo y le digo a mi compañera de viaje:
-Dina, pero este es el mismo lugar en el que acabamos de pasar. A lo que ella me responde:
-Sí, es el mismo, ¡Apúrate, corre, dale, dale, corre, corre!

***

Perdidos en el aeropuerto y con el cuerpo tembloroso, nos dirijimos a un viajero de piel blanca, espigado y con algunas canas pintadas, le pregunto con mi limitado inglés:

– Sir, excúseme, can you help me?, I need to know, where we have to go for take our flight?, please!, help us!, This is our ticket, look here!, look here! Please!

***

Luego de mis expresiones en inglés, el señor blanco tuvo problemas para entenderme y aunque él supo de inmediato que nos encontrábamos en apuros, trató de orientarnos muy amablemente en inglés durante unos dos minutos. Posteriormente y luego de batallar entre mi mala pronunciación y mi mal oído al idioma, me vuelvo a Dina y con mucha frustración le pregunto:
-¿Dina, entendiste algo de lo que él dijo?

-No, no entendí mucho.

***

Mientras seguíamos sudando helado y rogando a Dios que el tiempo nos alcanzara para dar con nuestra puerta de embarque, el hombre blanco al escucharme, se queda aturdido y con sus ojos fieros, risa sarcástica y gesticulación de arrogancia me pregunta:

-¿Hablas español?, pues vale si yo soy español, pues hablemos en español ¿Será  más fácil, no?
A partir de allí, los latidos de nuestro corazón se normalizaron,  la paz vino a nuestra alma y gracias a la ayuda del hombre Madrileño pudimos llegar a nuestra puerta de salida sin perder nuestro vuelo. ¡De nuevo, Dios nos lanzó un chaleco salvavidas antes que el mar nos tragara!

Revisión extrema en el aeropuerto de India

India
Aeropuerto en Delhi

¡Qué día más divertido y desagradable a la vez!, justo estábamos allí entrando el aeropuerto de Delhi en India para esperar nuestro vuelo a Katmandú, ese día Dina fue sometida a los controles de seguridad nunca antes visto en el planeta, la señora de seguridad le dio una toqueteada a la sierva y provocó que por  primer vez en mi vida sentiera celos (bromas), la tocó por todas partes, como Raúl di Blasio a su piano,  quizás pensando en encontrar un par de gramos de heroína o de algo prohido por Gandhi.

***

Mientras veo a Dina salir de la revisión de seguridad con enojo y perplejidad, me doy cuenta que acababa de ser tratada como una mujer sospechosa.
La experiencia para ella había terminado, pero también había una porción para este servidor, justo cuando recojo mis pertenencias de las canastitas, el oficial de seguridad a unos pocos centímetros de mi rostro, suelta una horrenda flatulencia (eructo) que me quemó las pestañas y me hizo perder mis primeras buenas impresiones de India.

***

Acompañado de eso, empezó a mover su cabeza, de un lado a otro, como es costumbre para las personas de Asia, y me dijo: ¡Welcome to India! Aunque Dina no me lo expresó, pude saber que ella entre risas de burla estaba pensando: ¡El que ríe de último, ríe mejor!

Nota: En la cultura de India, la emisión de “gases” y “flautulencias” no es visto como algo irrespetuoso, por el contrario tiene una connotación de virtud.

“Knockout” en el avión rumbo a Delhi

Vuelo
Trayectoria Bruselas- India

En ese mismo viaje de la historia de la flatulencia y la revisión de película que le hicieron a Dina, tuvimos unas horas antes otro episodio singular.

-¿Te sientes bien?, es que te veo un poco pálido, ¿qué te pasa? ¿quieres que cambiemos de asiento?
– No, sólo es que me siento un poco mareado, ¡eso es todo!
-Pero y …¿Por qué? ¿Será que el niño le tiene miedo a las alturas? ¡Huuuy pobecito el niño! Jajajajajaja
– Es que los olores dentro del avión me han afectado, y la aeromosa levantó su brazo justo en mi rostro.

***

Sin más que agregar a la historia se me fueron las luces y me desmayé allí sentado en el avión rumbo a Delhi junto a dos mujeres valientes que se burlaban de mí. Los olores concentrados en el pequeño avión, mas la altura  me habían vencido.
Historias o anécdotas como estas, tenemos muchas que contar, si te ha ocurrido algo graciosos en alguno de tus viajes compártelo en los comentarios.

Abrazos

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