Campo de guerra: nos preparamos, crecemos y le conocemos

Nicaragua
Una collage de fotos de los viajes del equipo KOSMOS al Bosawas

En los últimos días hemos meditado en tres elementos claves y necesarios para permanecer enfocados en nuestra vocación, o quizás más bien son elementos que nos han ayudado a entender ciertas cosas en las que el Señor está metiendo sus manos amorosas y formativas.

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Preparación

Siempre debemos de ver nuestro campo de trabajo como un escenario de entrenamiento permanente, tal entrenamiento pondrá a prueba nuestras áreas débiles, nuestro carácter, personalidad y temperamento. El Señor nos seguirá entrenando para las cosas que han de venir. Será muy importante entender que los procesos formativos algunas veces son dolorosos, pero a la vez son necesarios para que podamos parecernos más a Cristo. Así que, tomemos papel y lápiz y continuemos escribiendo las lecciones de vida que nuestro maestro nos está dando. Él es nuestro alfarero y él nos preparará para continuar llevando fruto abundante.

“…Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla” (Jer. 18:4 BLA)

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Crecimiento

Para la efectividad en lo que hacemos necesitamos estar en un constante crecimiento en sabiduría, en gracia y en todos esos elementos que le dan el calificativo de “aprobado” a un hombre o mujer de Dios. Para el sano crecimiento debemos de tener la voluntad férrea de la semilla, la cual se abre paso rompiendo la tierra, venciendo la maleza que la rodea, y produciendo así la planta que asegurará el camino para el fruto. Posiblemente los obreros de Éfeso habían dejado de crecer en su vida espiritual, en la madurez cristiana, y en sus convicciones doctrinales, ante lo cual, el apóstol Pablo, con su reconocido tono pastoral les exhortó:

“…Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la verdad”   (Ef.4:14 NTV)

Si no permitimos que el Señor actúe en nosotros para nuestro crecimiento, estaremos siempre limitados y nos demoraremos más en cumplir la tarea que nos ha sido encomendada.

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Conocimiento

Nuestro orgullo principal no debe de estar fundamentado en la presunción de nuestros logros académicos, muchos se enorgullecen en mostrar sus títulos de maestrías o PhD en áreas así como divinidad, demonología, idioma griego o hebreo y otras ramas que el mercado teológico contemporáneo ofrece. La perspectiva del valor del conocimiento que tenía el profeta antiguo puede ser clave para entender lo que verdaderamente vale la pena conocer, el profeta lo expresó de una forma muy sencilla:

“Pero los que desean jactarse que lo hagan solamente en esto: en conocerme verdaderamente y entender que yo soy el Señor quien demuestra amor inagotable, y trae justicia y rectitud a la tierra, y que me deleito en estas cosas. ¡Yo, el Señor, he hablado!” (Jer.9:24 NTV)

Si conocemos cada día más al Señor estaremos menos preocupados por enfrentar las circunstancias adversas del diario vivir en el campo y por consiguiente podremos descansar en sus propósitos, en su providencia y en su palabra.

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Palabras finales:
No olvidemos por lo tanto que en el campo ministerial es un escenario de entrenamiento intensivo e integral, un lugar propicio para crecer en madurez, fe, sabiduría y lo mejor de todo, para crecer en el conocimiento de aquel que nos llamó.

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