Un campo de entrenamiento llamado Querit

Arroyo
Un arroyo en el rio Bocay

“Luego Dios le dijo a Elías: «Vete de aquí, y escóndete en el arroyo Querit, que está al este del río Jordán. Así tendrás agua para beber. Yo le he ordenado a los cuervos que te lleven comida». Elías se fue a vivir al arroyo Querit, como Dios le mandó, y todos los días, en la mañana y en la tarde, los cuervos le llevaban pan y carne para que comiera; si quería beber, iba por agua al arroyo” (1Reyes17:2-3 TLA)

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¿Se recuerdan del arroyo de Querit?

El arroyo de Querit fue el lugar que Dios destinó como escondite para Elías en ese particular momento decadente de la historia de Israel, Elías estaba dirigiendo sus pasos a un lugar que precisamente significaba “sequía”. En este tiempo, el profeta hace una pausa en su ministerio público para ser forjado interiormente por las manos del alfarero. Algunos estudiosos sugieren que Elías pasó en el arroyo por un tiempo aproximado de tres años y medio. Durante ese tiempo el espíritu y el carácter de este gran hombre fueron empoderados en la más dura soledad.

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Una maleta muy pesada

Al momento de llegar a este extraño país, nuestro equipaje emocional venía con mucho sobrepeso, traíamos con nosotros proyectos diseñados con la destreza del genio, traíamos estrategias sobre E-3, conservábamos nuestros pequeños ensayos teóricos sobre los libros de nuestro amigo Jonatán P. Lewis (Misión Mundial I, II, III), veníamos muy confiados en nuestras capacidades teológicas o más aún en nuestra experiencia de ministerio, arribábamos a los campos de cosecha con la presunción mesiánica de pensar que al poner nuestros pies en la tierra de las montañas de hielo las cosas serían transformadas de manera mágica.

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Nos creíamos imprescindibles y capaces de tomar al diablo por el cuello y recitarle nuestra lista de reprensiones pentecostales para que abandonara el país lo antes posible. Ustedes saben que parte del lenguaje misional que se usa en los círculos pentecostales se expresa a través de frases que reflejan poco conocimiento y mucho fanatismo, las más comunes son: “iremos a conquistar las naciones”, “llevaremos el avivamiento a las naciones de la tierra”, “conquistaremos el campo del enemigo”, “llevaremos el fuego de Dios”, “expulsaremos al diablo de los territorios”, etc.

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Vaciando la maleta

Pasado los meses en nuestro país de trabajo, nos dimos cuenta de nuestra fragilidad como seres humanos, empezamos a enfrentar las duras realidades del llamado “choque cultural”. La verdadera batalla había comenzado, el Señor ha tenido que llevarnos cuidadosamente al arroyo de Querit, allí donde hay muerte, escasez y necesidad. En el arroyo de Querit, nuestros paradigmas ministeriales, nuestros conceptos y nuestras ideas brillantes de ministerio han enfrentado la muerte. Nuestras estrategias y nuestros proyectos personales han sido desbaratados. Simplemente el Señor necesita que todo en nosotros muera para que la nueva semilla de su visión empiece a brotar en tierra fértil. Este es un proceso muy doloroso y muy necesario a la vez, el Señor requiere la desnudez de nuestro interior para darnos un nuevo vestuario a través del cual será más visible su gracia y su carácter. Necesitamos menguar para que él brille.

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La semilla debe de caer en tierra, morir y luego germinar

Aunque ese proceso de muerte en el arroyo de Querit es interiormente doloroso, está resultando completamente productivo; destrezas, habilidades y elementos que nunca imaginábamos que podían surgir, ahora están brotando en el contexto de tal proceso. Primeramente nuestro interior debe de ser transformado para poder ser útiles en los propósitos de su Reino, nuestra perspectiva de la vida, del ministerio transcultural debe de ser transformada y alineada a los pensamientos del Señor. Solo si hay muerte interior se producirá una nueva visión en nosotros.

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Literalmente en el arroyo de Querit

En el arroyo de Querit Elías estaba literalmente solo, no estaba su familia, sus mejores camaradas, sus mentores o consejeros; el Señor había preparado este tiempo de soledad para estampar su visión en el alma de este hombre, la soledad le permitió a Elías encontrase así mismo y experimentar la providencia divina.Justo en este momento, como familia, hemos estado sentados a la orilla del arroyo de Querit, hemos estado reflexionando profundamente en la voluntad del Señor, estamos rodeados literalmente de escasez, el país continúa a la fecha hundido en una crisis social, no hay suficiente gas propano, combustible, alimentos y medicina, las principales  fronteras (India-Nepal) siguen parcialmente cerradas y los problemas políticos son una amenaza permanente, todo esto se ha sumado a los efectos devastadores que dejaron los terremotos del pasado Abril de 2015. A pesar de ello, hemos comprendido que el Señor está moviendo a su iglesia para responder con el mensaje de esperanza a una población sedienta de lo divino.

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Nepal junto al arroyo

El país se encuentra en ese proceso de muerte en todos los aspectos, pero a la luz de la historia de Elías podemos tener la certeza de saber que luego de esta etapa de escasez y sequía nacional, comenzará a surgir al canto de la tórtola y el florecimiento de los campos. De manera que hay demanda de segadores, la cosecha se está preparando y los campos están listos para la siega. Esa es nuestra fe, que nuestro Maestro seguirá enviando obreros a este campo. Mientras tanto, seguiremos bebiendo del arroyo de Querit hasta que tengamos la talla para poder servir efectivamente a la iglesia nacional.

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