Desayunando con los cuervos

“…Yo le he ordenado a los cuervos que te lleven comida” (1 Reyes 17:3 TLA)

Se cree que el cuervo común coexiste con los seres humanos desde tiempos antiguos y por sus características se ha considerado una especie nociva y hasta repugnante. El cuervo común es extremadamente oportunista, se alimenta de carroñas, de insectos ponzoñosos y de basura.
Encontrándose  Elías en el arroyo de Querit, vemos a Dios alimentar a su siervo de una manera particular. Acerca de esa historia han existido básicamente dos puntos de vista, el primero de ellos sugiere que los cuervos efectivamente fueron aves a las cuales Dios ordenó proveer comida a su siervo, en este caso simplemente Dios habría puesto en el corazón de las aves el deseo de traer comida al profeta. Sin dudas que si es así, esto se constituye en un milagro de provisión.
La otra interpretación sugiere que no necesariamente se trataba de aves, si no que más bien se trataba de los tradicionales comerciantes existentes en esos tiempos (ver Ezequiel 27:9).

Tales comerciantes tenían la costumbre de viajar continuamente por esa región, llevando mercaderías de una ciudad a otra. Según esa interpretación los comerciantes reconocieron en Elías a un hombre de Dios, y fueron movidos a auxiliarle en ese tiempo. Si esto fuera así, de igual manera sería un milagro de provisión.
Tomando en cuenta los dos enfoques anteriores pienso que es irrelevante el debate acerca de la historicidad sobre el hecho de que Dios usó literalmente cuervos o comerciantes para alimentar al profeta. El punto no es enfocarse directamente en los medios que el Señor uso con Elías, si no en la acción misma de proveerle en un momento específico. Lo cierto es que hay elementos, para mi gusto, de mayor importancia en los cuales vale la pena enfocarse. Acá les comparto algunas lecciones  prácticas sobre este pasaje.

  1. Cuando estamos en un contexto de crisis producto de la voluntad de Dios, él mismo nos asegura su provisión. Esperar en su voluntad cuando estamos rodeados de escasez es una escuela necesaria en nuestro ministerio.
  2. Pan y carne: en las mañanas los cuervos llevaban pan y en la tarde llevaban carne, esto no es más que una muestra perfecta del cuidado personal que Dios tiene sobre sus siervos, él sabe lo que nosotros necesitamos y en base a eso nos asiste como un padre amoroso.
  3. Dios tiene el control sobre su creación, él es soberano sobre ella.
  4. Dios nos auxiliará usando formas inusuales o hasta irracionales para la mente humana.
  5. Podemos estar seguros de que si estamos en el centro de su voluntad, él mismo se encargará de proveer los recursos para aquello que nos ha enviado a emprender.
  6. En el contexto del trabajo ministerial Dios destruirá nuestros razonamientos humanos y alternativas sobre nuestro concepto de seguridad y nos mostrará que él es capaz aún de sacar agua de la roca para darnos de beber.
  7. La soledad solo es un escenario para explorar nuestro interior, conocer nuestras limitantes humanas y apreciar los inagotables recursos de Dios.

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