El temor que viene de Dios

DSC04213“El principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos. ¡Su alabanza permanece para siempre!” (Salmo 111:10 NVI)

El temor que viene del Señor debe de llevarnos a una esfera saludable de vida cristiana y de proyección ministerial, debe de fomentarse constantemente en nuestra vida; este temor nace del conocimiento del Señor en la medida que él decide revelarse a sus hijos, tal temor se concibe mejor cuando penetramos en su presencia y contemplamos esa pequeña porción de su majestad que el permite mostrar a su pueblo y al mundo. Si vivimos en la esencia de este temor tendremos el poder para:

Ofrecer una adoración pura

La adoración pura reconoce quien es él y por consiguiente quienes somos nosotros. La adoración actual y moderna que se practica dentro de muchas de las iglesias actuales huele a rancio, parece hueca, vacía, hipócrita y llena de retórica pseudo cristiana. Muchos payasos se han infiltrado en nuestros altares, muchos de ellos, aunque profesan a Dios con sus labios son sirvientes de Baal en sus corazones, viven lejos de la regla de fe y conducta, apartados de la verdad absoluta de Dios. Únicamente si comprendemos este tipo de temor aprenderemos a vivir en una adoración pura, la cual no es más que una vida bajo el señorío de Cristo con marcas diarias de obediencia a sus mandamientos.

Procurar una vida en santidad

Poco se predica de santidad hoy, quien lo hace se gana de inmediato la etiqueta de “predicador pasado de moda”, “ortodoxo” o “religioso radical”. El temor que nace de nuestra comprensión de la majestad de Dios, naturalmente nos impulsará cada día a vivir de una manera santa y piadosa, guardando a diario su palabra en nuestro corazón para no pecar contra él.

Vivir una vida en misión

También la comprensión de “ese temor que viene del Señor” nos dará una perspectiva real y diferente acerca de vivir una vida en misión, no necesariamente signifique que debemos de estar en China o en el Polo Norte haciendo trabajo transcultural, sino más bien, mostrando a Cristo de manera reverente en el lugar donde nos encontremos, sea este nuestra casa, nuestro lugar de trabajo o en nuestra comunidad. Más allá de un lugar geográfico para hacer misiones, el campo ministerial más importante es nuestro corazón, hay que permitir por consiguiente que Dios arranque la maleza, las espinas y que purifique con fuego la basura que se anida dentro de nosotros.

¿Estamos preparados?

¿Estamos preparados para caminar en este tipo de temor?, ¿estamos preparados para ofrecer una adoración verdadera, para caminar en santidad y vivir una vida de obediencia a su llamado misional? Si así lo hacemos, recibiremos la recompensa de caminar en este tipo de temor. En Proverbios 19:23 leemos lo siguiente: “El temor de JEHOVÁ es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado del mal”, y de nuevo en Proverbios 14:27 dice, “El temor de JEHOVÁ es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.” Y Proverbios 14:26 declara, “En el temor de JEHOVÁ está la fuerte confianza, y esperanza tendrán sus hijos.”

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