Ruido, sangre, enojo y tensión

12305614_741947435936903_1136228318_nOlores agobiantes a incienso asomando por nuestras ventanas, campanitas sonando desde las cuatro de la mañana, balido de animales listos para ser degollados durante el día, alboroto en las calles y nuestros vecinos haciendo rituales en el patio de sus casas y justo en la entrada de nuestro apartamento el dueño ha invitado a un sacerdote H, el cual ha empezado a hacer plegarias y oraciones en especie de trance, eso no es todo, sino que justo el ritual lo están haciendo entre la salida de nuestro apartamento y la salida a la calle, no podemos interrumpir o pedirles de favor que se hagan a un lado del camino por que se pueden sentir ofendidos. En el ritual los dueños del edificio donde vivimos se muestran muy concentrados y proceden a presentar incontables platillos con ofrendas a otro de sus dioses, en medio de los platillos hay billetes metidos como un signo de reclamación de prosperidad.(Ver sacrificio de un Bufalo en un templo)

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Aclaro que esta no ha sido la única vez que nos han obligado a presenciar sus rituales, nuestra privacidad la hemos ido perdiendo poco a poco. El otro día para la fiesta del Diwali nos desvelamos por tres noches, nuestros vecinos hicieron fiestas con música tradicional y bocinas enormes durante todo el día y hasta la madrugada, nuestro sistema nervioso estuvo a punto de colapsar, simplemente nos hemos sentido tensionados y cansados de soportar tanto ruido en lo que nosotros consideramos como nuestro espacio. La nena se ha enfurecido con mucha razón ya que justo al lado de su ventana todos los días empiezan a sonar las campanitas por más de quince minutos, las campanas anuncian la Puja, o sea el tiempo de clamar a sus dioses.

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Justo un día antes de escribir este corto artículo, hemos sentido con mayor intensidad la dimensión espiritual que nos rodea, la nena ha sido interrumpida en las madrugadas por frecuentes pesadillas y quejidos que reflejan algún tipo de miedo en ella, nosotros entendiendo de que se trata hemos procedido a orar con autoridad declarando que el Señor cuida de ella aún en sus sueños, nosotros a nivel personal hemos sentido mucha tensión, mucho enojo, muchas ganas de reclamarle a las personas que sean más respetuosas con lo que hacen para no perjudicar la privacidad o el descanso de sus vecinos, pero no lo hemos hecho porque sabemos que es en vano. Únicamente nos ha quedado descansar en la oración, pedir al Padre que el entendimiento de las personas sea iluminado por su luz y sobre todo pedirle una medida mayor de paciencia y tranquilidad interior, de otra manera será difícil conciliar el descanso con una mente tranquila y un corazón contento. ¡Este es Nepal!

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Finalmente en uno de estos días tan normales y frecuentes en este país, me despierto con el borde de mi paciencia y me digo a mi mismo: “Tenemos que salir de este lugar y encontrar otro más tranquilo, no podemos seguir aquí” Mi exclamación interior surgió mientras veía en un templo cerca de nuestra casa como degollaban a sangre fría a un búfalo de agua, las personas con mucha emoción metían sus manos en el rio de sangre expulsado por la yugular del indefenso animal, las personas se manchaban sus frentes de sangre y rezaban a sus deidades.

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Luego de presenciar esa fuerte escena me surgen una cadena de pensamientos y sentimientos encontrados, por una parte me siento muy enojado por lo que estamos presenciando a nuestro alrededor, mi enojo también es producto de las expresiones culturales, las cuales algunas veces llegan a ser intrusivas y asfixiantes, por otro lado creo sentir un poco de ese sentimiento que experimentó Jonás cuando el Señor lo envió a los ninivitas y finalmente no he podido evitar sentir tristeza profunda al ver a nuestros vecinos queriendo y buscando palpar a ese Dios no conocido, el cual según ellos está en la naturaleza, en los animales y en todo tipo de supersticiones arraigadas en su cultura. Así que nuestra decisión es continuar pidiendo al Padre por que aquellos que han de ser llamados a su familia y a la vez pedirle sabiduría para buscar esas oportunidades en las cuales podemos hablar de Él. Para mientras, el fruto de la paciencia se está refinando en nosotros.

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