Una paradita técnica para escapar del bullicio de la capital

12273172_740845129380467_1156714894_n
Vista al valle de Katmandu desde Dudhilkhel

Este mes de noviembre se ha caracterizado por sus incontables festivales, justo acabamos de pasar el tiempo del Diwali, hemos visto correr la sangre de animales en los templos, ruido constante, el olor a incienso que nos tiene mareados. Todo esto se ha convertido en una tensión para nosotros, así que decidimos escapar a 1600 metros sobre el nivel del mar, a un lugar escondido llamado Dudhilkhel justo a 30 kilómetros de la capital, el grupo viajero estuvo compuesto por nuestra familia, una amiga de Perú, un chico de Alemania y uno de India. El objetivo del viaje: respirar aire puro, pensar tranquilamente mientras observamos los Himalayas en el borde con China y tener un corto tiempo para ponernos en “off”.

***

12286111_741980632600250_1788384885_n
Alemania, India, Peru, ESA y Nicaragua

Nuestra primera ruta empieza tomando un colectivo hasta la estación de bus en donde abordamos el bus directo a nuestro destino, el trayecto dura dos horas, el bus en el que viajamos va full de gente, olores de todo tipo y miradas de admiración de la gente que nos escucha hablar en un idioma diferente al nepalí, estoy seguro que ellos pensaron: “Estos son nepalís, pero no hablaban nepalí”. Luego de dos horas de un viaje más o menos cansado llegamos al pueblo y allí nos recoge el dueño de la Guest House donde pasaríamos nuestras cortas vacaciones de dos días. Al conocerlo nos encontramos con una persona muy atenta y amable su nombre es Mr. Keshab, nuestro hospedador nos dirige en una ruta de tres kilómetros a pie incluidos mil escalones hasta llegar a la corona de la montaña, lugar donde se econtraba nuestra guarida.

***

12312161_741980292600284_882136907_n
Vista desde Namobuddha y monasterio budista

Al llegar a la Guest House, procedemos a descansar y a contemplar la maravillosa vista aunque lamentablemente los Himalayas se ocultaron de nosotros; para variar disfrutamos de una tradicional comida nepalí rodeados de aire puro, desconectados del wifi y acompañados de gente amable y de un clima bastante frio, al finalizar nuestra cena con nuestros amigos, empezó nuestra primera batalla, recibimos una factura que rondaba los $40.00, rápidamente nos vemos el uno al otro y nos damos cuenta que nuestros amables huéspedes quieren jugarnos la “vuelta del zorro”, por suerte anda con nosotros nuestra escudera Dina, amablemente y en ausencia de la diplomacia saca su calculadora y empieza una batalla retorica con Keshab hasta que por fin logra poner las cosas en orden, sólo tuvimos que pagar cerca de $21.00. Aceptando la equivocación con o sin malicia Keshab se lleva sus manos al pecho y nos dice: “sorry, sorry, sorry”.

***

12305659_741980242600289_1063337040_n
Con mi pequeña a 1600 msnm

A la mañana siguiente disfrutamos de un suculento desayuno nepalí, y nuevamente Dina tuvo que pelear de nuevo al recibir la factura inflada, esta vez ya estábamos cansándonos, pero decidimos disfrutar nuestra estadía, pues bien, se llegaron las nueve de la mañana y Mr. Keshab se ofreció a hacernos un trekking por $5.00, un precio nada mal, nuestro viaje fue de aproximadamente diez kilómetros y pudimos disfrutar todo el recorrido, contemplamos mas de cerca la vida rural, personas trabajando en los arrozales o disfrutando de un baño de sol y de un brebaje nepalí. Luego de unas horas de recorrido llegamos a un lugar simbólico y de mucha importancia llamado Namobuddha, en tal lugar existe un espléndido monasterio budista en el cual están internados unos 300 niños y jóvenes; sin duda alguna, la experiencia de ver a todos esos niños rapados de sus cabezas y entregados completamente a la vida monástica generó muchas cosas profundas en nuestro corazón y en nuestra mente.

***

12305550_741980302600283_1100712025_n
Vista al valle de Katmandu desde Dudhilkhel

También nos sorprendió ver a algunos extranjeros aislados en ese lugar tan alto y con vistas panorámicas espectaculares a algunos de los picos más altos de la tierra, muchos de ellos hospedados en sencillas casas acompañados con un libro y un té de los Himalayas, la vista es realmente fascinante, estuvimos cerca de China y pudimos escapar por un breve momento del ruido de la capital, una conclusión de nuestro viaje es que ciertamente la vida en el campo puede ser más saludable sobre todo si buscamos esos espacios para elevar nuestra alma al creador y practicamos la disciplina de la meditación en su palabra, en sus obras, en sus caminos. ¡Nuestro tiempo se terminó! El viaje fue saludable, placentero y lo mejor de todo económico, ya muy pronto planearemos otra paradita técnica para disfrutar entre amigos y sobre todo con la familia.

Comentar:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s