Los “profetas” del mes de enero

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Hay muchos siervos bien intencionados (creo) que siempre al inicio de cada año sacan el arsenal profético pero muchas veces con una versión arropada de misticismo, he escuchado a muchos decir al inicio de cada año: “Este es el año de tus milagros” “Este es el año de tu bendición, de tu conquista” “Este es el año de las puertas abiertas, del éxito, de la prosperidad económica” “Este es al año de tu restitución”; más aún, algunos llegan al extremo de sacar pasajes de la biblia fuera de contexto, por ejemplo aquel muy famoso del cual citan “Este es el año que se te devolverá lo que te comió la langosta, el saltón y la oruga” (Joel 2:25), o “Dios te va a devolver lo que el diablo te ha quitado” “Dios hará cosas grandes en tu vida este año”

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Espero que no me malinterpreten por lo que voy a decir, pero muchas de estas declaraciones a veces me parecen demasiado mecanizadas y  envueltas en una retórica mística y presuntuosa, como que si en el inicio de cada año Dios se propone asimismo hacer o cumplir por fuerza nuestros caprichos o nuestras exigencias superfluas y egoístas.

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Si bien es cierto este tipo de declaraciones eufóricas desatan las lágrimas, remueven la conciencia de los oyentes y hacen producir fuertes amenes en nuestras comunidades de fe, pero según mi manera de ver las cosas creo que en primer lugar Dios no está limitado al tiempo ni al espacio para hacer su voluntad (Él es Dios eterno y existe por sí mismo) de manera que él no necesita proponerse así mismo hacer cosas grandes al inicio de cada año para complacernos, sino más bien, por el contrario somos nosotros quienes debemos de entender que desde la antigüedad él ha estado haciendo cosas grandes y nosotros como corona de la creación (Salmo 8) somos parte del reflejo de su gloria.

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Además pienso que las bendiciones que podamos recibir de él, el cumplimiento de sus promesas, las respuestas a nuestras oraciones no dependen de una declaración en el mes de enero sino más bien dependen de la voluntad soberana de Dios y de nuestra obediencia a sus preceptos. De manera que lejos que hacer declaraciones mecanizadas, místicas y centradas en nuestro propio bienestar, ¿no deberíamos mejor nosotros disponernos a obedecer su palabra? Siempre he creído que la prosperidad integral del creyente es un resultado de vivir en obediencia y no la respuesta forzada a una declaración “profética”.

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Hace unos días leí en el muro de las redes sociales una declaración de un famoso pastor, la declaración decía “Te profetizo en el nombre del Señor que Dios te bendecirá este año y hará cosas grandes en tu vida”, esta frase hizo que mis pensamientos se contrariaran sobremanera, en primer lugar porque la Biblia dice que Dios ya nos bendijo en lugares celestiales junto con Cristo, la Biblia dice que ya fuimos bendecidos, (“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” Ef.1:3 LBLA), siendo esto así ¿Necesitamos entonces otro tipo de bendición?, ¿Existe algún tipo de bendición adicional que Cristo con su sacrificio no haya adquirido?, en segundo lugar la frase: “Dios hará cosas grandes en tu vida” me llevó a preguntarme ¿Acaso Dios no ha hecho la cosa más grande en nuestra vida que habernos concedido el don del arrepentimiento de nuestros pecados y habernos adoptado como sus hijo? ¿Existe algo más grande fuera de eso? ¿Será que Dios debe de hacer algo mayor que eso en nuestras vidas?

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Tristemente a muchos de nuestros hermanos les gusta escuchar estas “profecías” de inicio de año. En mi caso personal les soy muy honesto, prefiero escuchar el predicador que nos invite al arrepentimiento y nos exhorte a caminar en obediencia cada día de nuestra vida, que nos invite a conocer la voluntad de Dios (no sólo cuando inicia o termina un año más), así que considero que la mejor profecía que podemos disfrutar en la vida es la Palabra escrita, es decir la palabra profética más segura, los mandamientos y preceptos que Dios ha dejado para nuestro bien, la Biblia dice: “Podemos confiar por completo en lo que dijeron los profetas y está muy bien que ustedes sigan cuidadosamente sus palabras. Sus profecías son como una lámpara que alumbra en la oscuridad hasta que llegue el amanecer en el que Cristo, como la estrella de la mañana, les traerá nueva luz al corazón” 2Pd.1:19 PDT). Por cierto si usted es uno de los profetas que surgen en el mes de enero le pido perdón si mis palabras le incomodan. El amor a Dios y a la Biblia es la clave de nuestro bienestar. Abrazos!

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