Una amarga muerte que produce una dulce vida

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“Ustedes saben que el grano de trigo no produce nada, a menos que caiga en la tierra y muera. Y si muere, da una cosecha abundante” (Jn. 12:24 TLA)

Ya casi cumplimos dos años de estar en este interesante y necesitado país, las lecciones adquiridas han sido invalorables y muchas a la vez, ha habido de todo un poco, desde la más alta adrenalina al ver como la capital se derrumbaba y quedaba reducida a escombros, hasta el más alto nivel de tranquilidad mientras nos tomábamos un café de los Himalayas a 2,500 de altura; todo ha valido la pena y mejor aún, hay mucha emoción y expectativa por lo que viene a futuro, sabemos que estamos en las manos de Dios y el conoce el desarrollo de los tiempos.

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A la vez estamos sorprendidos en extremo ya que hemos encontrado una enorme cantidad de latinos sirviendo en diferentes puntos del país, esto es un tanque de oxígeno y un aliciente para respirar un poco aire fresco de nuestra cultura latina. A veces nos han dado deseos de renunciar a todo esto (me refiero a la idea de estar sirviendo en Nepal) y retornar a nuestro charco latino para hacer cosas que nos hagan sentir más productivos, pero ese sentimiento ya lo estamos aprendiendo a manejar, es difícil aceptar la idea que en los primeros años debemos de estar concentrados en la adaptación cultural y en el aprendizaje del idioma.

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Hemos olvidado el número de veces que nos hemos sentido un tanto frustrados como motivo del ritmo de trabajo ministerial de las personas, es un ritmo muy lento, en términos generales el país se paraliza durante casi 6 meses como motivo de los días festivos que decreta el gobierno, sumado a esto la hora de trabajo establecida es de 10 am a 5 pm, el otro día por ejemplo fui a repararme un diente que se me quebró por comer carne seca de búfalo y la dentista me dijo que la clínica la abrían a las 12 pm. ¿Qué hace un nepalí promedio de 6am a 12pm? Dormir, tomar un baño de sol y tomar té en su casa, debido a este comportamiento social muchos letrados afirman que el país está en condiciones de extrema pobreza porque la gente no tiene pasión por la vida laboral y este fenómeno alcanza sin duda a la iglesia.

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Nuestro problema ha sido querer vivir bajo el ritmo de nuestro país, simplemente esto es completamente imposible cuando lo que tú haces de alguna manera depende de lo que otros hacen, hemos luchado sin éxito alguno para que la maestra de nepalí de Dina logre venir a darle clases de 8 a 10 am, su horario de ley es de 10:30am a 12:30pm. En algunos momentos hemos pensado que quizás estamos perdiendo nuestro tiempo en este país, pero luego ya con la mente fría concluimos que estamos en nuestro campo de entrenamiento para una nueva batalla que espera por nosotros en los años venideros.

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Sin bien es cierto, hemos tenido que morir a nosotros mismos, nuestro equipaje cargado de libros, ideas de ministerio, estrategias sobre E-3, materiales de Jonathan Lewis y Larry Pate han quedado simplemente en el olvido, ahora estamos al frente de un nuevo aprendizaje en donde la mayor enseñanza ha sido “La semilla tiene que morir en tierra para que surja la nueva planta”, pero ¿Cuál es esa nueva planta? Bien, creo que esa nueva planta es ese conjunto de cosas que han surgido en nosotros que nunca hubiéramos pensado hacer; por ejemplo nuestro ministerio ha tenido mucho que ver con ayudar a muchos jóvenes latinos en sus procesos de visa en Nepal, también hemos hospedado a muchos amigos que nos han pedido ayuda, eso es emocionante para nosotros ya que a veces los M-novatos, pensamos que la excelencia del ministerio se reduce al uso eufórico del pulpito.

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También en este contexto de muerte a nuestras ideas, proyectos y planes han surgido muchas cosas interesantes, actualmente mi esposa está diseñando un programa para brindar herramientas a señoritas emprendedoras, el programa consiste en la implementación de un centro de entrenamiento para capacitar a señoritas que quieran tener herramientas de superación; hace un año por ejemplo, mientras caminaba entre el olor a incienso de los laberintos de la capital, sentí un impulso desenfrenado en mi corazón acerca de la necesidad de escribir en un blog, a la fecha disfruto mucho escribiendo acerca de nuestras vivencias en este contexto.

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Finalizo diciendo (escribiendo) que para empezar a producir cosas buenas para el Reino de Dios es necesario primero que caigamos en tierra como la semilla y nos sometamos voluntariamente a un proceso de muerte, luego después de un tiempo, cuando estemos bien muertos, empezaremos a ver brotar las flores en el jardín y estaremos satisfechos; al fin y al cabo, lo más importante no es hacer lo que nosotros pensamos que tenemos que hacer, si no hacer lo que Dios nos indique que hagamos; él es quien nos conoce perfectamente y sabe la manera en la cual seremos útiles en su Reino, nuestra principal tarea, por lo tanto, será siempre la de escuchar su voz y obedecer.

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