Viajar transforma

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La escuela del mundo es apta para todos los osados y atrevidos, aquellos que se arriesgan a dar un salto para ver el mundo en todo su esplendor pero con el cuidado de no ahogarse en sus excesos y manteniendo el enfoque de influir en el de manera positiva. Definitivamente viajar transforma, estar fuera de tu tierra natal provee una manera interesante y diferente de ver al mundo, por gracia de Dios hemos tenido la oportunidad de viajar un poco, por tierra, aire, por rio, a pie a diferentes lugares y en diferentes contextos, ha sido una experiencia inigualable, es por eso que quiero presentarles una lista de cosas que suceden cuando viajamos.


 

  1. Se termina el etnocentrismo

 

Según Wikipedia el etnocentrismo es: “La actitud del grupo, raza o sociedad que presupone su superioridad sobre los demás y hace de la cultura propia el criterio exclusivo para interpretar y valorar la cultura y los comportamientos de esos otros grupos, razas o sociedades”. Únicamente hasta que salimos de nuestro contexto geográfico y cultural nos damos cuenta que nuestra cultura no es superior a otra, no somos superiores a otros seres humanos, nos somos mejores que nadie, somos seres con limitaciones y debilidades que deben de aprender a convivir en un mundo cruel y egoísta.

  1. Valoramos a nuestra familia y amigos

 

Esto es otro elemento de suma importancia, nuestra familia y nuestros amigos toman un lugar diferente en nuestra vida, a muchos de nuestros buenos amigos ahora les vemos como hermanos desde la distancia, quizás muchos de ellos no nos vean de la misma manera, muchos nos seguirán viendo como colegas, camaradas pero para nosotros se han convertido en hermanos, y que decir de la familia, son ellos los primeros en estar pendientes de nosotros, son ellos los que están más en sintonía con las cosas que se experimentan fuera de nuestro país. La distancia fortalece los vínculos afectivos.

  1. Aprendemos a valorar nuestra identidad cultural y por ende a respetar otras culturas

Es muy importante sentirse orgulloso de nuestra identidad cultural, al viajar descubrimos la riqueza de nuestra identidad como personas que pertenecen a una cultura, valoramos nuestro origen, nuestras costumbres y hábitos, de la misma forma aprendemos a tener un mayor respeto por las otras culturas, es muy fácil burlarse de las costumbres de otras sociedades o llenarnos de prejuicios o estereotipos, pero el respeto y admiración a las demás culturas es algo que se logra mucho más  viajando o viviendo en otro país.

  1. Nos conocemos más a nosotros mismos

Al viajar tenemos largos episodios de tiempo de silencio, quietud y soledad, tales elementos pueden generar un ambiente propicio para echar un vistazo introspectivo a nosotros mismos, viajar 18 horas en un avión o 12 horas cruzando la selva de Bosawas en Nicaragua puede servir para hacernos reflexionar en lo que somos, en la vida, en nuestra misión en la tierra, en nuestros temores, limitantes y debilidades como seres humanos. Si somos capaces que conocernos más a nosotros mismos seremos más capaces de enfrentar los retos que la vida nos presente.

  1. Hacemos miles de amigos

Damos gracias a Dios por el incontable número de amigos que hemos hecho a los largo de los años, cada uno de ellos representa una forma de vida, un conjunto de valores, principios  y creencias. Hemos hecho amigos en muchos de nuestros viajes y hemos aprendido a valorarles y respetarles ya que ellos nos han hecho la vida más fácil en medio de diferentes circunstancias.  Tenemos amigos en Europa, Asia y en toda América, de cada uno hemos aprendido cosas las cuales consideremos tesoros. La vida sin amigos seguramente es más aburrida y más difícil.

  1. Crecemos como personas

El que viaja o el que vive lejos de su patria se convierte en un estudiante matriculado en la universidad de la vida, nunca nos detenemos de aprender de otros, cada ser humano se convierte en un profesor para nosotros, no existe superioridad, por ejemplo muchas familias viven en las montañas, a los pies de los Himalayas para nuestra cultura occidental quizás los podemos tachar como personas pobres que no tienen nada, sin embargo eso no es así, ellas podrían ser las personas más ricas de la tierra, en medio de la simpleza y sencillez y en un contacto permanente con la naturaleza, ellos viven felices sin preocupaciones o afanes.

  1. Vemos el mundo de una manera diferente

Al viajar tenemos el privilegio de ver el mundo como una gran fotografía llena de piezas imperfectas, es como subir a lo alto de un edificio y contemplar la ciudad desde las alturas, sin duda nuestra cosmovisión cambiará, nuestro panorama sufrirá una transformación y aprenderemos a ser más analíticos y menos prejuiciosos con el mundo.

  1. Viajar y estar en otros contextos nos ayuda a reflexionar en una verdad “No somos nada”

Nos somos nada, la vida es una vanidad, tal como lo expresó el sabio Salomón. Debemos de vivir a la luz de la eternidad pero con los pies en la tierra, estar en medio de pobreza y sufrimiento transforma, todas estas conclusiones se logran en la experiencia de viajar.  Viajar pone en evidencia la miseria de la humanidad, la injusticia, el sufrimiento incomprensible de las personas; nuestra vida nunca más será igual cuando experimentemos estar con personas desvalidas, despreciadas o tratadas como basura.

  1. Reafirmamos nuestros valores y creencias

Cada lugar que hemos visitado nos ha hecho reafirmar nuestros valores y creencias. Tengo un amigo europeo quien es  agnóstico, siendo adulto se frustró por que su padre le había enseñado que Cristo vendría una vez a la tierra a llevarse a su pueblo,  cansado de esperar se decepcionó y decidió explorar otras religiones, fue así como llegó a ser un fiel y radical agnóstico. En una de tantas conversaciones me dijo:

-Al mismo dios, unos le llaman Alá, otros le llaman Brahmán, otros le llaman Jehová o Jesús,  es el mismo poder del universo, tu no me puedes decir que el cristianismo es la religión verdadera, tu eres muy joven y no sabes mucho de la vida, yo tengo 67 años he vivido más que tú (jajajaja).

Al escuchar a mi amigo agnóstico llegué a la conclusión que el mundo es campo de guerra en donde se tiene que batallar a diario para mantener nuestras convicciones de fe, nuestros principios y creencias. A menos que no cultivemos una amistad diaria con Jesús seremos vulnerables a la manera de pensar del mundo.

En fin, les invito a viajar y a explorar el mundo con la idea en mente de dejar una huella positiva en él, es decir la estela o la marca de lo que Dios ha hecho en nuestra vida.

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