Tres ideas equivocadas sobre misiones

 

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    Comunidades de casta baja a la orilla de un rio de Nepal

    Hacer misiones no es para todas las iglesias

En algunos contextos cristianos se maneja la idea que el hacer misiones es específicamente para algunas iglesias especiales, es decir iglesias que tengan una potente plataforma de recursos para hacer algún trabajo ministerial en otro contexto, es así como muchos líderes cristianos dicen que algunas iglesias tienen el llamado para el ministerio de enseñanza, para el trabajo con niños, para el ministerio entre los pobres, etc. Naturalmente esta manera de pensar está supeditada a un concepto equivocado sobre lo que implica hacer misiones. Hacer misiones significa, unirnos al proyecto de redención global de Dios por medio de Cristo y quien en su gracia ha llamado a un pueblo (su iglesia, su cuerpo) para proclamar el evangelio de salvación, como consecuencia, cuando comprendemos el concepto de misiones desde una óptica bíblica es entonces cuando estamos preparados para involucramos de una manera estratégica en la obra misionera desde nuestra iglesia local. Por lo tanto hacer misiones definitivamente es para todas la iglesias, para todos los creyentes para todos los discípulos de Cristo y no solamente para un grupo exclusivo. (Ver Mt. 28:19,20; Rom. 10:14-16.)

  1. “Hacer misiones significa ir a otro país”

De allí la nominación de “misionero”, tradicionalmente se cree que misionero es el que va a otro país para vivir y comunicar el evangelio a otras personas, pero lo cierto es que hacer misiones no necesariamente implica ir a otro país, eso sería un reduccionismo miope de las dimensiones transculturales del evangelio. Como dije en el párrafo anterior, “hacer misiones significa, unirnos al proyecto de redención global de Dios…”. Hacer misiones empieza con el trabajo local de los pastores, quienes equipan y preparan a los miembros (a los santos) para que sean fieles a Cristo y se unan a lo que Dios está haciendo en sus comunidades locales y más allá de sus fronteras. Así que no pensemos que hacer misiones únicamente es ir a otro país, mejor unámonos al trabajo de Dios en el lugar donde él nos permite servir. (Ver Hechos 1:8)

 

  1. El llamado misionero no es para todos los creyentes

 ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase?, todos los discípulos estamos llamados a salir, Jesús dijo “vayan…” esa frase poderosa implica “movernos”, “trasladarnos”, pero no debemos de pensar que el llamado misionero es solo para algunos pocos “escogidos y especiales”, o para quienes han cumplido exitosamente un programa de entrenamiento transcultural. Por lo tanto debemos de comprender a la luz de la biblia que hacer misiones es para toda la iglesia, para cada creyente, para cada niño, para cada familia, para cada ministerio local. Cuando pensamos que este llamado es para otros, nos hacemos indiferentes a nuestra responsabilidad, al mandato que Dios ha establecido en su palabra eterna. (Ver Mateo 4:19)

 

Finalizo invitándoles y animándoles iglesia a que nos unamos de manera estratégica y táctica al proyecto de Dios en las naciones de la tierra, pongamos nuestros recursos al servicio de la extensión de su Reino, trabajemos localmente para traspasar nuestras fronteras y llegar a los no alcanzados.

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