Black day in Nepal

13522477_10208410073122181_1297310875_n

No sé si recuerdan otro hecho doloroso ocurrido hace algunos días en Kabul, nuevamente el mal diabólico infernal del terrorismo cobró la vida de un grupo de inocentes personas, 14 de las víctimas eran nepalíes que habían ido a Afganistán en busca de trabajo para sostener a sus familias,  tristemente uno de los fallecidos en el ataque terrorista era un notable líder de la gran familia, quien había sido un fuerte pilar durante muchísimos años en una bonita comunidad de fe, precisamente donde nosotros estamos sirviendo.

Hace algunas horas estuvimos en su funeral, y por primera vez en nuestra vida pudimos experimentar la sombra de dolor que provoca el terrorismo, un periódico internacional público la siguiente nota:

“Un kamikaze explotó el cinturón cargado de explosivos que llevaba adosado en su cuerpo contra un minibús que transportaba a empleados de seguridad nepalíes que trabajaban para EE.UU., ha indicado el Ministerio afgano del Interior.” Este ataque se produjo después de que la semana pasada Estados Unidos reforzara los ataques aéreos y las operaciones contra los milicianos talibanes.

“En 2001, Washington y sus aliados invadieron Afganistán como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”. La ofensiva apartó del poder al grupo armado Talibán, pero la inseguridad, pese a la presencia de soldados extranjeros, sigue haciendo estragos en todo el territorio.”

gettyimages-541551660

Fue muy duro estar en el funeral y ver de cerca el  dolor de las familias producto del terrorismo, sin embargo de nuevo vuelvo a pensar que nuestra vida misional debe ser expuesta al crudo dolor de las personas, de otra manera seria muy difícil entender la razón de nuestro trabajo y el sufrimiento de las personas.

Estar cara a cara con el dolor nos ayudará a profundizar en nuestra existencia y la existencia de nuestro soberano Dios y sus propósitos. Hace unas horas el cuerpo de nuestro hermano fue llevado como costumbre al templo del señor de las bestias, pero justo cuando murió, el Señor de los cielos lo atrajo a su presencia para siempre.

13511394_10208410073082180_276688124_n

 

 

Comentar:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s