Una invitación al descanso

 

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¿Cuántos se han sentido abrumados por los afanes del diario vivir? Pago de colegiaturas, cuidado de los hijos, rebeldía de hijos adolescentes, pago de deudas, conflictos familiares, problemas a resolver dentro de la iglesia, empresa o lugar de trabajo, dudas, temores, emergencias de salud, o batallar con una enfermedad crónica, etc. La lista sería interminable.

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¿No es cierto que a veces pensamos que hemos llegado al límite de nuestras capacidades y que ya no hay nada por hacer? Sí, efectivamente cuando estamos en medio de lo más fuerte de la tormenta nuestro conocimiento, capacidad y astucia humana llega a su punto final, todo nuestro sistema de resistencia queda exhibido como algo indefenso e incapaz de rescatarnos en tales momentos. Aún nuestra mayor experticia en la ciencia del “sabelotodo” se escapa como agua entre las manos; como consecuencia esto podría llevarnos a hacernos algunas de las siguientes preguntas:

¿Dónde podemos encontrar el descanso necesario en medio de circunstancias adversas? ¿Quién nos puede extender su mano de cuidado para guiarnos por el lugar correcto? ¿Quién es realmente capaz de entendernos y tener acceso a lo más profundo de nuestro ser? ¿Hay una respuesta para el sufrimiento personal? ¿Hay alguna salida para las tribulaciones del ser humano? ¿Existe una medicina para los males más amargos que el alma esté digiriendo?

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La respuesta es SÍ, hay descanso en Cristo Jesús, podemos salir adelante, podemos vencer sobre las dificultades y tribulaciones terrenales. Veamos sus maravillosas y alentadoras palabras.

“Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar” (Mat. 11:28 TLA)

“Vengan a mí”, él es un amante caballero que nos invita a dar el paso de fe de acercarnos a él en busca de su descanso; aquellos que siguen perturbados y cansados son aquellos que aún no se han acercado a Jesús, o quienes le siguen de lejos. Él nos ofrece descanso, un descanso perfecto que alimenta el alma perturbada y necesitada de paz.  De ese tipo de paz él dijo: “Les doy la paz, mi propia paz, que no es como la paz que se desea en este mundo. No se preocupen ni tengan miedo por lo que pronto va a pasar” 

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  • Él sabe cuidarnos y guiarnos por el camino correcto

“Dios jamás permitirá que sufras daño alguno. Dios te cuida y nunca duerme”  (Salmo 121:3 TLA).

Que maravilloso es saber que él nos cuida como un padre amoroso y delicado, él es el único que sabe a la perfección como cuidarnos; imaginemos la delicadeza de una madre cuidando a un recién nacido, ¡cuánto más entonces nuestro Padre celestial sabe cuidarnos y guiarnos por el mejor camino! Notemos las palabras de Jesús: ¡Dios sabe hasta cuántos cabellos tienen ustedes en la cabeza! Por eso, no tengan miedo. Ustedes valen mucho más que todos los pajaritos! (Mat.10:30-31 TLA).

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¿Podría usted saber cuántos cabellos hay en su cabeza? ¡Pues Dios si lo sabe! Él es nuestro hacedor, él sabe cómo tratarnos, como conducirnos cuando hemos perdido la brújula o el control en una determinada situación.  Nuestro padre celestial tiene absoluto control y total cuidado alrededor de todo aquello que ocurre en nuestra vida. Él sabe guiarnos por el camino de vida, el salmista tenia esta convicción tan profunda: “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aún más allá de la muerte (Salmo 48:14 RVR1960)” ¿No deberíamos nosotros también tener tal convicción?

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  • Él nos entiende y nuestra alma es un libro abierto delante de él

“Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo” (Isa.41:10 TLA)

Si el Señor nos está diciendo que no tengamos miedo es porque él conoce lo débil y vulnerable que somos, es decir que él nos entiende y nos comprende como ningún ser humano en la tierra. ¡Qué asombroso!, él nos asegura que está con nosotros, sean momentos de felicidad o sean momentos de profunda tristeza, su omnipresencia debe de ser una fuente constante  de aliento a nuestra vida. Él nos asegura su fuerza y su ayuda inagotable, su victoria está garantizada por que él ya ha vencido. 

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  • Él nos consuela en el sufrimiento cuando otros no nos comprenden

 

“Tú eres para mí la roca que me da refugio; ¡tú me cuidas y me libras! Me proteges como un escudo, y me salvas con tu poder. ¡Tú eres mi más alto escondite! (Salmo 18:2 TLA) 

“Dios siempre está cerca para salvar a los que no tienen ni ánimo ni esperanza” (Salmo 38:18 TLA)

También podemos estar confiados en que Dios desea consolarnos cuando estamos enfrentando cualquier tipo de dificultad, él es capaz de sustentar nuestra alma flagelada por los afanes de la vida, él es suficiente y está presto para librarnos del mal que castiga a nuestra sociedad, él siempre está cerca a la distancia de una oración sincera, de un espíritu que reconozca que él lo es todo. Las personas en los tiempos de Jesús vivían angustiadas y preocupadas por diferentes razones, entre ellas, razones políticas, nepotismo de los líderes de la época, injusticia social, pobreza, discriminación, religiosidad hipócrita, etc. Jesús comprendía a las personas y aquellos que trataron de seguirle fueron alentados con las siguientes palabras:

“Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar” (Mat.11:28 TLA)

Las mismas palabras siguen vigentes al día de hoy para nosotros y su invitación al descanso sigue disponible para quienes le siguen.

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