Ser misionero no es mi llamado

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En más de alguna ocasión hemos escuchado a algún creyente, líder o pastor tal expresión, ¿cierto? Pues déjeme compartir mi punto de vista acerca de las personas que en más de alguna ocasión han dicho eso.

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En primer lugar tal expresión revela una ignorancia total de lo que implica la responsabilidad misional

Me encanta la declaración siguiente ‘El propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de su presencia para siempre’ (Leer: Salmo 73:25; Salmo 16:11). La misión más importante del ser humano es la de vivir para la gloria de Dios, para la alabanza de su gloria (Leer: Salmo 150:6: Efesios 1:1-14). Todo creyente que está unido a Cristo está directamente unido a su misión redentora (2 Cor. 5:17); esto va mucho más allá de moverse a un lugar geográfico diferente, de los dones, habilidades o talentos que cada cristiano posea. Es como que escucháramos a un cristiano decir: ‘ser cristiano no es mi llamado’. El llamado misionero trasciende a la existencia misma del ser humano, el sólo hecho de ser creados por Dios nos hace participes de una mente suprema y divina en misión (Leer: Mat.24:14; 18:19-20; Hech.1:8; Rom.10:14-15). Es decir, somos el producto de la misión de Dios, nacimos en un contexto divino de misión. Expresar alocadamente que ser misionero no corresponde a nuestro llamado es una visión extremadamente miope arrogante y que más bien revela nuestra ignorancia de las Sagradas Escrituras.

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Tal expresión revela una teología mal orientada

Normalmente el culpable de este pensamiento irresponsable y anti bíblico no es el creyente en sí, sino más bien quienes lo han formado en sus primeros pasos de su caminar cristiano, son los seminarios bíblicos. Recuerdo que un grupo de pastores lucharon mucho para que se eliminara una especialidad en misiología de una Universidad cristiana en El Salvador, aludiendo que muchos de los pastores no poseen el llamado de involucrarse a las misiones mundiales y que por el contrario debe respetarse ese enfoque localista de mantenerse alimentando ovejas cada domingo para que gorditas lleguen felices al cielo. ¿Tiene fundamento bíblico para un pastor decir que no está llamado a involucrarse en la evangelización mundial? ¿Debe la teología pastoral divorciarse de la necesidad mundial de Cristo? ¿Es responsable pensar que la labor pastoral debe de ser totalmente localista? Una teología apegada a la Biblia producirá una iglesia en misión tanto en su visión local como global (Leer: Hech. 2:43-47)

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Tal expresión puede revelar una predisposición intencional a la desobediencia al mandato de Cristo

Hay un elemento practico y realista en esta forma de pensar, y es que los costos para la movilización y evangelización de los pueblos no alcanzados son muy altos. Para muchas iglesias es mucho más fácil levantar una ofrenda jugosa para remodelar el templo y satisfacer así las exigencias de algunos de sus miembros que levantar una ofrenda para comprar Biblias y literatura que contribuya a la evangelización en lugares donde nunca se ha escuchado ni siquiera el nombre de Jesús. Es mucho más fácil para una iglesia invertir en seminarios de liderazgo, conferencias, conciertos, retiros espirituales, que invertir sus finanzas en el entrenamiento y envío de obreros a países cerrados al evangelio. Es muy difícil encontrar iglesias en nuestros días comprometidas a vivir para la gloria de Dios y para llevar esperanza a los perdidos.

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Considero por lo tanto que algo debe de cambiar en nuestra manera de pensar y de actuar tanto de manera individual como colectiva, movilizándonos a nosotros mismos y movilizando a otros para la misión. Debemos evaluar las prioridades que tenemos como iglesia local y debemos de reflexionar con la Biblia pegada el pie del corazón para descubrir esa visión local y global de Dios de que todos los pueblos de la tierra le adoren y le conozcan porque la Biblia dice que la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar (Hab.2:14)

Puede darse el caso de que yo pronuncie sentencia de muerte contra un malvado; pues bien, si tú no le hablas a ese malvado y le adviertes que deje su mala conducta para que pueda seguir viviendo, él morirá por su pecado, pero yo te pediré a ti cuentas de su muerte- (Ez.3:18 NVI)

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