Sobreviviendo entre montañas y cafetales: desafíos para un pastor y su familia

 

 

Tuve el grato privilegio de conversar con un pastor amigo, quien se encuentra sirviendo en una zona remota de nuestro país  El Salvador, la situación de él y su familia es bastante complicada, el lugar donde asumió valientemente el reto de ir a pastorear una pequeña iglesia, es un lugar rural y en donde existen limitaciones de todo tipo, dicho lugar se encuentra a dos horas en vehículo del poblado más cercano, los cincuenta miembros de su pequeña congregación subsisten del trabajo en las fincas, las cuales en este momento se encuentran cerradas.

Otros se dedican a sembrar maíz o frijol y a través de esa siembra logran tener reserva para un año, de esa reserva de granos básicos, ahora amenazada,  los hermanos de la iglesia comparten con la familia pastoral de cinco miembros, esto  es para muchos el diezmo, esa reserva se convierte en el sostenimiento pastoral durante el año. El pastor gracias a hermanos altruistas ha podido continuar sus estudios bíblicos (detenidos en este momento), mientras pastorea la iglesia y provee a su familia lo necesario.

Al conocer la situación de primera mano, decidí conversar y conocer más a fondo cómo la están pasando con su familia y de esa forma saber de qué manera podríamos hacer un trabajo colaborativo para poder participar de algún tipo de ayuda. Aquí les dejo algunos extractos de esa plática.

***

¿Pastor, cuál es la mayor necesitad que está teniendo usted, su familia y las 90 familias de su comunidad debido a la situación de la crisis actual?

El mayor impacto hermano, se está dando en el área de la alimentación, en nuestro lugar, toda la gente vive del trabajo en fincas y de la siembra de granos, esto ahorita está detenido. Nuestra gente ya comenzó a ir a la montaña a buscar comida, ahora es común encontrar hasta cinco personas en el río cangrejeando o tratando de encontrar pescado para subsistir; otros han cazado animales como tepezcuintles, pezotes, guatusas, micoleones, garrobos y hasta cazaron dos osos hace poco, uno hormiguero y uno que le llamamos mielero;  la gente sabe que es prohibido, pero al no tener que comer eso es lo que van a  hacer.

A nosotros nos está tocando comer lo que la montaña produce, moras, montes, flor de izote (flor nacional de El Salvador), pacayas y en otras ocasiones los hermanos nos traen un poco de lo que cazan en la montaña y lo comparten, de esa forma nuestra familia tiene comidita en la mesa.

¿Qué es lo que más les afecta a ustedes como familia pastoral?

Como familia pastoral, lo que más nos afecta y nos preocupa es saber cómo podemos ayudar a muchas familias que están pasando  escasez , por ejemplo en nuestra iglesia tenemos dos familias que tienen cuatro meses de no trabajar, porque el trabajo en las parcelas y en las fincas está detenido. Cada familia tiene más de cinco  miembros y entonces nosotros como pastores de lo poco que tenemos compartimos con ellos.

¿Sus hijos pequeños, cómo han reaccionado ante todo esto?

A nivel familiar mis niños están bastante asustados y en ocasiones me preguntan, ¿papi, y cuándo vendrá  ese virus a matarnos? Nosotros tratamos de explicarles las cosas para que no tengan miedo, pero esto está afectando también a los niños. Hemos observado  mucho desanimo en la gente, nuestros niños en la comunidad caminaban a diario cerca de 4 horas (ida y vuelta) para llegar a la escuelita del pueblo, ahora no saben cuándo  las clases darán inicio de nuevo. La ventaja que tenemos es que aquí podemos salir o caminar libremente en la montaña, eso nos ayuda un poco.

¿Qué preocupación tiene usted como pastor en este momento?

Algo que me preocupa como pastor es mi familia, mi esposa tiene una enfermedad crónica y mis hijos están pequeños, gracias a Dios hemos tenido alimento en nuestra mesa y únicamente la alcaldía y una iglesia de un amigo nos han venido a ayudar con víveres, mi amigo que es pastor siempre nos está  llamando por teléfono y preguntándonos cómo estamos y qué necesitamos.

¿Qué les han dicho los líderes de la misión a la que ustedes pertenecen?

 A nivel de nuestros líderes de la misión, ninguno se ha acercado para saber cómo la estamos pasando, o al menos preguntarnos cómo estamos, no hemos recibido noticias. Es más complicado para quienes estamos en zonas remotas. Pero aun así estamos viendo como gestionamos ayuda no sólo para nosotros sino para nuestra comunidad.

***

Esta es una de las realidades que viven muchos pastores que sirven en contextos rurales o remotos, si usted conoce a un pastor y su familia que en este momento están enfrentando algún tipo de dificultad, le animo a acercarse y a buscar formas prácticas para aligerar esa carga que llevan. El trabajo de los pastores debe de ser dignificado y todos aquellos que formamos parte de una iglesia local tenemos la oportunidad y el privilegio de también poder servirles a ellos en tiempos de escasez.

 

Por Félix Orellana

imágenes de animales únicamente de referencia. 

 

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