DINA JARQUIN

 

MI TESTIMONIO 

 

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Nací en un pueblo muy hermoso en las montañas de Nicaragua donde tuve mis primeras lecciones de vida, por la gracia de DIOS cuando nací mis padres ya eran creyentes y seguidores de Jesucristo, ellos me inculcaron el temor de DIOS en mi vida y cómo servir en su obra. Desde muy niña tuve una pasión por servir en la obra de DIOS a tiempo completo  , en esa etapa de mi vida en  la niñez no era posible, pero disfrute sirviendo como apoyo de las maestras de escuela dominical de la iglesia local en la que me congregaba.

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Con el paso de los meses el deseo ferviente de servir seguía creciendo y llevándome  a una  conclusión muy importante acerca de la necesidad que tenía por Jesús aún más en mi vida, fue así como en una campaña evangelistica que se llevó a cabo en mi poblado a la edad de 9 años decidí comprometer mi vida al servicio de Cristo. DIOS me habló fuertemente de pasar al altar y reconocerlo públicamente como mi Señor y salvador, ese mismo día tuve una experiencia inexplicable con el Espíritu Santo, en aquel altar me encontraba orando y llorando delante de la presencia de DIOS que inundaba mi ser, desde aquel día algo especial ocurrió en mi vida y nunca fui la misma persona.

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Esa experiencia que había tenido aquella noche produjo una nueva pasión en mi vida, tal pasión iba creciendo día con día de manera que fui motivada e impulsada por DIOS para involucrarme en el servicio ministerial dentro de mi iglesia local.  A la edad de 14 años cumplir con el mandato de Jesús  y fui bautizada  en agua por el Pastor Edgar R. Osorio y desde esa fase de mi vida serví cada día en la obra de Dios como coordinadora del  equipo local de Castillo del Rey, coordinadora de jóvenes en la iglesia local y trabajé para un comedor infantil  impartiendo  discipulado bíblicos  para niños.

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DIOS me permitió tener buenos mentores que llegaron a ser una  parte importante en mi vida,  mis padres, mis  pastores, las hermanas líderes de la iglesia y las maestras de escuela dominical fueron las personas que DIOS uso para llevarme a un compromiso mayor dentro de su obra.

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Durante ese periodo DIOS comenzó  a formarme  y hablarme constantemente acerca  del servir  a tiempo completo en su obra, cada día se hacía más fuerte su voz a mi vida hasta que en una convocatoria nacional de Castillo Del Rey un ministerio de Asambleas de Dios, un misionero que se ocupaba de servir en India habló acerca de la necesidad de obreros en el campo y habló sobre la necesidad mundial de recoger la cosecha, al finalizar aquella predicación procedió a hacer un llamado al altar para aquellos  jóvenes que deseaban servir a tiempo completo en las misiones mundiales, desafiada por aquella predicación pase al altar nuevamente y entre lágrimas afirme mi compromiso con el Señor para servir a tiempo completo en esa tarea de evangelización mundial.

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Desde ese día  sólo regresé a casa para compartir con mis padres y pastores lo que DIOS había estado haciendo desde hacía muchos años en mi corazón y que ya era el tiempo de obedecerle, tenía 17 años para ese entonces  y DIOS tocó el corazón de mis padres y fue así como ellos convencidos por el Espíritu Santo dieron el sí para dejarme ir de casa a un programa de entrenamiento a tiempo completo en misiones mundiales.

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No fue fácil pero el fuego de Dios en mi vida no permitía pensar en decir no a su llamado, de tal forma que a la edad de 18 años ingresé a la escuela de formación ministerial (UCCM) Última Cosecha Comisión del Maestro Castillo del Rey  de las Asambleas de Dios, estuve en El Salvador por un año sirviendo, creciendo y aprendiendo sobre misiones. En ese mismo año ingresé al Seminario Bíblico para continuar con mis estudios en teología, el siguiente año regresé a mi país y trabajé sirviendo en diferentes zonas del país poniendo en práctica lo aprendido y continuando simultáneamente con mis estudios teológicos en Nicaragua.

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Durante esos dos años  mi corazón se llenó de pasión por la obra misionera y Dios abrió las puertas para poder viajar a diferentes países y ver de primera mano la necesidad de la evangelización y el discipulado. Posteriormente a los 20 años Dios me permitió  viajar a Perú país en donde estuve sirviendo por siete meses. En este bello país en la zona del callejón de Huaylas Huaraz trabajé con las iglesias locales en programas de entrenamiento y discipulado, motivando equipos juveniles, trabajamos en la plantación de dos nuevos campos de predicación y así mismo nos conectamos con escuelas públicas para poder llevar el mensaje de esperanza de Jesucristo. La experiencia que obtuve en Perú fue maravillosa, a tal punto que mi corazón comenzó a amar  aún más el servir  a las personas.

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Después de mi viaje a Perú, procedí a regresar a mi país y DIOS me permitió servir  como supervisora de misiones  en el Ministerio Castillo del Rey en Nicaragua  por un año,  capacitando estudiantes nuevos, entrenándoles en como servir en las misiones  a corto plazo y acompañándoles  en el proceso a los que estaban por salir al campo, luego DIOS abrió puertas  para servir como directora de Movilización Misionera junto con la hermana Gregoria Luquéz  en el departamento de misiones de las Asambleas de Dios de Nicaragua.

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Seguidamente DIOS me permitió conocer a quien sería mi compañero de viaje en la carrera ministerial, conocí a Félix. En esa fecha mi esposo servía como  pastor en una región de su país El Salvador, lo conocí como un hombre apasionado por lo que hacía; convencida de que él era la persona que DIOS había preparado para mí, decidimos contraer matrimonio en el año 2011. Luego de casarme tuve que trasladarme para El Salvador donde me uní al trabajo que el realizaba como pastor, servimos juntos y disfrutamos mucho la oportunidad que DIOS nos había dado en su viña.

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Al mismo tiempo que servíamos como pastores, nuestra pasión por las misiones mundiales se acrecentaba y siendo pastores de una pequeña iglesia DIOS nos empezó hablar sobre salir al campo transcultural. Ambos compartíamos el sentir de las misiones foráneas y fue así como empezamos a orar por un tiempo, dándonos DIOS la convicción de que teníamos que tomar decisiones. En el año 2013 realizamos nuestro viaje exploratorio a la nación que DIOS había preparado, Nepal. Hicimos un viaje de 22 días para explorar un poco la tierra y orar con una mejor dirección. En el año 2014 nos movimos junto con nuestra hija de 2 años a vivir a Nepal, lugar en donde servimos a la fecha, trabajando con comunidades de fe en zonas rurales y desarrollando diferentes proyectos.

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Desde el año 2014 continuamos sirviendo en esta nación al lado de mi familia, y en este año (2017) hemos celebrado la llegada nuestro segundo hijo Santiago. Por lo cual estamos altamente agradecidos al ver la fidelidad y misericordia de DIOS en nuestras vidas.

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